Participar en Google Art Project: ¿oportunidad o competencia?

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Google Art Project

Cuando el proyecto Google Art Project aparece en escena en febrero de 2011, hacía poco que el Museu Nacional había puesto a disposición de los internautas la colección online y había publicado el catálogo de las obras expuestas en las salas haciéndolas accesibles.

Pasado el primer impulso de buscar como contactar con Google y saber qué se tenía que hacer para entrar a formar parte del Art Project, se nos desvelaron multitud de interrogantes. Una cosa era publicar en la web institucional el catálogo inventario, y otra muy diferente hacer accesible la colección en una plataforma externa de extenso alcance. ¿Nos restaría visitas presenciales? ¿La gente no iría al museo porque ya conocería las obras online o vendría para conocer de cerca las obras que ya habría visto virtualmente? Ese era y todavía es un debate en el que no todos los museos opinan igual.

Después de reflexionar sobre ello llegamos a la conclusión que era una oportunidad magnífica para dar a conocer un museo como el nuestro que internacionalmente no es de los mejor posicionados, y artistas y obras que a nosotros nos resultan muy cercanos pero que, en cambio, no han tenido la fortuna crítica que otros sí que han obtenido en un contexto internacional. Haciendo un símil con el mundo de la edición en papel, consideramos que la alianza con Google para colgar en la red el catálogo de la colección vendría a ser como una gran coedición internacional, a través de una plataforma que nos ofrecía una distribución universal.

Lo habíamos conseguido: ahora había que ponerse a trabajar

Con el apoyo de la dirección y después de que Google Art Project se interesase por nuestra participación en la segunda fase del proyecto, prevista para abril de 2012, empezó el trabajo de verdad. Y no estábamos para minucias: decidimos que colgaríamos en la red todas las obras expuestas en las salas, aproximadamente unas 1.900. En aquellos momentos no sabíamos lo que representaba no trabajar con un lenguaje de metadatos universal y los problemas que se derivan de la incompatibilidad de lenguajes. No obstante, buscar y hallar soluciones a ello nos ha resultado muy útil cuando posteriormente hemos participado en otros proyectos, como por ejemplo Europeana, y hemos tenido que compartir metadatos con otros museos e instituciones de todo el mundo.

Esta experiencia nos ha servido también para ver que en el ámbito digital el tema de los derechos de autor era una asignatura pendiente para las agencias que los gestionan. Tuvimos que renunciar a publicar las obras que tenían los derechos de autor vigentes. Por eso, al final únicamente publicamos en Google Art Project 1.464 obras.

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No renunciamos ni a la gigafoto ni a la visita virtual con la técnica del Google Street View. Representó una tarea de coordinación interna importante y en la que necesitamos la colaboración y la comprensión de todo el museo, ya que se tenía que filmar sin gente e, incluso, de noche sin entrada de luz natural. Pero los resultados valieron la pena. El recorrido por las salas es una buena herramienta para los usuarios virtuales para conocer los espacios del museo y las obras que en él se albergan, y la gigafoto del Retablo de san Vicentede Bernat Martorell permite captar detalles extraordinarios de la pieza que a simple vista pasan a menudo desapercibidos. Son dos experiencias impagables para los usuarios.

StreetView

Los resultados son positivos y pensamos que el museo y los artistas presentes ahora son más conocidos internacionalmente, y ya con perspectiva, valoramos formar parte de un proyecto vivo, que crece no solo en número de artistas, obras y nuevos museos participantes, sino también en nuevas prestaciones: personalización de exposiciones y colecciones propias, uso de la herramienta con fines educativos y de aprendizaje…

Seguimos participando en proyectos digitales colaborativos

Por todo lo que se ha comentado, cuando después hemos tenido la oportunidad de participar en dos proyectos en Europeana (Partage Plus y Photography, el repositorio de patrimonio digital impulsado por la Unión Europea, o en Memòria Digital de Catalunya, en colaboración con la Biblioteca de Catalunya y las universidades catalanas, nos hemos volcado otra vez sin ninguna duda. Estos tipos de iniciativas son buenas oportunidades que nos permiten aprender y crecer como museo en todos los terrenos: conocimiento, uso social, difusión, investigación, etc. En definitiva, en todo lo que constituye la esencia de nuestra existencia.

¿Qué pensáis: participar en proyectos de este tipo es una oportunidad o son competencia?

 

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Google Street View. Catalonia Hihglighs

Montse Gumà
Projectes digitals

Un comentario

  • Arturo Godó
    27 de agosto de 2014 - 10:32 pm | Enlace permanente

    Estaba leyendo este artículo muy interesante y sobretodo lo bien que pis so que se esta haciendo por parte de este museo y su directiva. Creo que el camino que se esta trazando en una reconversión más moderna y dinámica de lo que tiene que ser una institución pública ya no sólo en Barcelona sino España y Europa es remarcable.
    Además de la transformación que se esta creando a todos los niveles hace que me enganché más este museo y su discurso.

    Felicicitats i continueu així i millor!

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