Cómo veían el Frontal de sant Pere de Boí los ciudadanos de la época

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Anna Carreras i Àngels Comella

El Frontal de sant Pere de Boí tal y como se conserva actualmente.

Es difícil imaginar, hoy en día, cómo era una obra de arte clásica o medieval justo acabada de hacer. Solo hay que pensar en la polémica que suscitó la limpieza de las pinturas de a Capilla Sixtina, que permitió ver los colores propios de la pintura de Miguel Ángel o la sorpresa que supondría ver un Partenón, una Venus de Milo o un claustro románico con todas su policromía original.

Un ejemplo de ello es el Frontal de sant Pere de Boí, del taller de Ribagorza de mediados del siglo XIII, que forma parte de la Colección de Arte Románico del museo. La imagen central representa a san Pedro ataviado como obispo, con báculo y mitra, rodeado de cuatro escenas de la vida del santo. Esta obra actualmente ofrece una imagen muy diferente a la que tenía en origen.

Preservar, mantener y estudiar las obras de arte son las tareas más importantes del conservador-restaurador. La acción del paso del tiempo, el envejecimiento y la transformación de los materiales constitutivos de la obra, las condiciones medioambientales y la mano del hombre son factores que pueden ocasionar, en algunos casos, alteraciones que producen una lectura de la obra que no es fiel al origen, creando a lo largo del tiempo interpretaciones erróneas.

Para nosotros, los estudios científicos (reflectografía de infrarrojo, luz ultravioleta, rayos X y los análisis de pigmentos) son herramientas fundamentales para profundizar y corregir estas interpretaciones desafortunadas del pasado.

En ese caso, la imagen radiográfica ha sido la herramienta fundamental para conocer, hasta el mínimo detalle, los aspectos constructivos de la obra y que no se perciben de ninguna otra forma.

¿Cuál fue el proceso de creación del soporte?

Imagen general con rayos X.

Imagen general con rayos X.

■Análisis del soporte

Observando la imagen radiográfica vemos que la tabla está formada por cuatro tablones horizontales de madera, unidos por unas tijas internas. Se detectan pequeños listones de madera, llamados chuletas, que se encajan en la línea de unión de los tablones y servían como junta de dilatación del soporte. Posteriormente se clavaban con clavos de forja cuatro travesaños que tenían la función de marco.

Esquema de la composición del frontal.

Esquema de la composición del frontal.

Otro elemento visible con rayos X y que también pertenece al momento de la construcción de la tabla son los fragmentos de tela adheridos a las juntas de unión entre los tablones y los travesaños, antes de aplicar sobre ellos la capa de preparación. Este procedimiento, que los restauradores denominan entelado, tenía como objetivo homogeneizar la superficie y reforzar la unión de los diferentes elementos de madera para preservarlos de posteriores movimientos.

La imagen de los clavos de forja del marco perimetral nos confirma que es original. Los clavos, marcados en rojo, se encuentran sobre la tela de entelado.

■Análisis de la capa pictórica

Posteriormente al entelado, se aplicaban diversas capas de preparación elaboradas con cola animal y yeso sobre las que, a continuación, se realizaban las incisiones. En este punto, se podría considerar que la construcción del soporte de la obra había finalizado y empezaba la fase más creativa del artista.

Las incisiones corresponden a un dibujo preparatorio que servía para encajar la distribución de las diferentes escenas. Se realizaban con una herramienta puntiaguda que incidía directamente sobre la capa de preparación.

Finalizado el dibujo por incisión se iniciaba la fase decorativa de la aplicación del estuco en relieve, muy diluido con pincel o con manga pastelera.

Los análisis químicos nos confirman la presencia de restos de estaño sobre los estucos en relieve. ¿Qué sentido tenía? ¿Qué hacía ahí el estaño?

En el siglo XIII, cuando se policromó el frontal, tanto el artista como en comitente tenían el interés que pareciese un mueble de orfebrería donde el oro, símbolo de riqueza, era importante que estuviera presente.

¿Cómo conseguían crear el brillo del oro? Sobre los estucos en relieve se aplicaron hojas de estaño que posteriormente se tiñeron con un barniz amarillento. Este proceso se denomina corladura.

A menudo encontramos que, con el paso del tiempo, la lámina de estaño se oxida, se ennegrece y acaba desintegrándose y desaparece, lo que transforma irreversiblemente la imagen original de la obra.

¿Te imaginas cómo veían el frontal los ciudadanos de la época?

Los fondos con estaño y corladura del Frontal de sant Pere de Boí se han deteriorado de tal forma que lo que tenía un aspecto dorado, ahora, es oscuro y marrón. Con la utilización de un programa informático de tratamiento de imágenes, nos ha sido posible realizar una reproducción virtual aproximada de cómo sería la obra originalmente. Esta nueva imagen con el fondo dorado sorprende y contrasta con lo que estamos acostumbrados a ver en las piezas de esta época.

Imagen virtual del Frontal de sant Pere de Boí.

La confluencia de los estudios científicos, los análisis químicos, de la aplicación de sistemas informáticos y de la capacidad de interpretar del conservador-restaurador hacen posible que los estudios de las piezas de nuestro patrimonio sean cada día más amplios y rigurosos. El estudio de este caso se enmarca en el proyecto de investigación que estamos llevando a cabo sobre el conjunto de frontales del Taller de Ribagorza.

Anna Carreras y

Àngels Comella
Conservació-restauració

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