Tras los pasos de Josep Tapiró

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Exposicio Tapiró al Museu Nacional

Personalmente, la exposición Josep Tapiró. Pintor de Tánger, ha supuesto un reto profesional considerable. La gran dispersión de sus obras más importantes ha dificultado la tarea de localizarlas, aunque al final hayamos podido conseguir traer la mayoría de las que en principio planeábamos. Por otro lado, la investigación histórico-artística sobre el pintor, que ya habíamos iniciado hacía tiempo, ha permitido, por fin, reconstruir su biografía y trayectoria profesional, así como documentar sus obras más significativas.

Al principio del proyecto, en 2001, la memoria de este acuarelista casi había desaparecido a causa de circunstancias ajenas a la calidad de su arte. En Tánger, donde había vivido casi cuarenta años, su recuerdo se había desvanecido por culpa de la amnesia que la ciudad había sufrido de su pasado internacional reciente, hasta el punto que encontrar lo que había sido su estudio se convirtió en una verdadera odisea. Asimismo, la localización de la documentación que ha permitido reconstruir su trayectoria profesional ha sido un puzle de laboriosa resolución. Se ha llevado a cabo en Tánger, Tetuán, Ceuta, Reus, Barcelona, Madrid y Londres.

A pesar de las dificultades, a medida que avanzaba la investigación, crecía nuestra percepción de la verdadera dimensión de la obra del artista, lo que nos animaba a continuar con la tarea. Hay que añadir que, entre los años 2009 y 2013, se realizó el proyecto de cooperación AECID titulado Tánger, el mundo en la ciudad, que consistió en la elaboración de un inventario artístico y arquitectónico de la etapa diplomática internacional. Su desarrollo comportó estancias continuadas en la ciudad norteafricana y una investigación exhaustiva, que permitió encontrar la información necesaria para concluir el trabajo de investigación sobre el artista reusense. El siempre receptivo Museu Nacional d’Art de Catalunya, consciente de la gran calidad de la obra del pintor y de acuerdo con su función de poner al día el arte del país, decidió entonces que el cumplimiento del primer centenario de su muerte era el momento idóneo para organizar una exposición monográfica de su obra orientalista.

A partir de aquel momento se inició el trabajo organizativo, que ha resultado más que satisfactorio y, humanamente, una experiencia muy enriquecedora. Durante su preparación han sucedido anécdotas interesantes, como por ejemplo conocer a los propietarios tangerinos de una de las obras, cuyos abuelos habían comprado la pintura al mismo Tapiró. También, me ha sorprendido ver el buen estado de conservación de la obra del Museo del Prado titulada Parache el bailador. La había contemplado hacía quince años presidiendo el salón de la residencia consular de Tánger en un estado preocupante.

Josep Tapiró. Parache el ballarí, c. 1895-1900. Museo Nacional del Prado, Madrid

Josep Tapiró. Parache el bailador,
c
. 1895-1900. Museo Nacional del Prado, Madrid.

Estos retratos de sufíes y morabitos nos hacen pensar en un mundo atávico que Tapiró tuvo el privilegio de presenciar y que actualmente, en buena medida, ha desaparecido.

A veces, el pintor fue más documentalista que creador, su heredero, Mesod Benitah, explicaba que en 1892 se afeitó y disfrazó de mujer para ver a escondidas el ritual de la boda de Lala Sodia y después poder pintarlo con rigor.

Hay que decir que lo que más me ha entusiasmado, sin embargo, ha sido ver colgadas juntas 25 de sus mejores obras tangerinas, un hecho que desde tiempos del pintor no se había producido. El resultado me ha parecido fantástico, conmovedor y la demostración de la gran categoría de este gran artista catalán.

 

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Catálogo de la exposición

Álbum de fotos del montaje de la exposición

Restauración de la obra adquirida de Tapiró

Jordi Àngel Carbonell
Comissari exposició Tapiró

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