Qué descubrimos de Ramon Casas con la técnica de reflectografía infrarroja

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Mireia Campuzano, Núria Pedragosa y Carme Ramells

Con motivo el 150 aniversario del nacimiento de Ramon Casas, celebrado durante este año que acaba de terminar, damos a conocer qué nos revelan los estudios realizados con reflectografía infrarroja de varias pinturas del artista conservadas en nuestro Museu Nacional d’Art de Catalunya.

La reflectografía demuestra que Casas, a veces, plantea la composición con un primer dibujo al carboncillo y, también, que suele construir las formas con pinceladas reiteradas que se corrigen a sí mismas. Esta técnica de análisis, que se elabora a partir de la radiación infrarroja, nos muestra, además, que las capas subyacentes están realizadas con trazos enérgicos, espontáneos y bien resueltos, un recurso que remite al modo de proceder del artista en su faceta de dibujante o cartelista.

Cambios audaces en la composición

Casas pinta Toros (Caballos muertos) (1886) cuando apenas tiene 20 años y, a pesar de su juventud, nos sorprende el aspecto decidido, preciso y nítido de los motivos principales de la obra. Sin embargo, gracias al estudio con reflectografía infrarroja, comprobamos que el artista ha ido haciendo tentativas y cambios a lo largo del proceso creativo.

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Imagen con luz difusa y reflectograma de la obra Toros (Caballos muertos) o A l’estiu, tota cuca viu. Foto:
Calveras. RIR: Campuzano, Pedragosa, Ramells

Entre los más destacados están la posición del picador y su sombra, el cambio de ubicación del toro y del caballo muerto, la interrupción de la garrocha del picador, el desplazamiento del reposapiés, la variación en el diámetro de la arena y la desaparición de un torero de perfil y de otro de frente detrás de la barrera. Algunos de estos arrepentimientos ya se intuyen a simple vista porque los materiales oleaginosos han perdido opacidad con el tiempo, aunque otros precisan de este examen para ser visibles.

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Detalles del reflectograma con los cambios más destacados. RIR: Campuzano, Pedragosa, Ramells

Un misterio en el planteamiento de los personajes

Una de las obras de los primeros años de la estancia en París de Casas es Interior del Moulin de la Galette   (hacia 1890-1891). En el reflectograma no aparece dibujo subyacente con grafito o carboncillo sino que se observan múltiples pinceladas constructivas que se suceden a lo largo de todo el proceso pictórico.

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Imagen con luz difusa y reflectograma de la obra  Interior del Moulin de la GaletteFoto: Calveras, Mérida, Sagristà.
RIR: Campuzano, Pedragosa, Ramells

A medida que el trabajo avanza, el autor realiza correcciones leves de contorno y otras de carácter más sustancial, entre las que sorprende la figura que está en primer plano que, por los rasgos del rostro y los hombros, parece más la de un hombre que la de una mujer. Analizando el reflectograma, detectamos que ha habido un cambio radical en el planteamiento de esta figura y nos queda la duda de si Casas, desde el principio, quería pintarla a ella o retratar a otra persona. ¿Quién es el personaje que contempla la pareja de enamorados?

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Detalles del reflectograma con el planteamiento de los personajes. RIR: Campuzano, Pedragosa, Ramells

La agilidad en la pincelada del estilo plein air

Otra pintura de su época parisina es la emblemática Plein Air (hacia 1890-1891), donde está representada una escena fugaz situada en el centro de Montmartre. A primera vista, esta tela se nos presenta como una obra detallista y con un acabado minucioso. Pero los reflectogramas captados revelan que, una vez más, Casas ha trabajado de forma directa y con rápidas pinceladas de intención resolutiva.

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Imagen con luz difusa y reflectograma de la obra Plein Air. Foto: Calveras, Mérida, Sagristà.
RIR: Campuzano, Pedragosa, Ramells

De hecho, se trata de una pintura de ejecución breve, sin dibujo preliminar y con trazos sucesivas de color que construyen de forma ágil la composición. Todos estos aspectos están en plena consonancia con el tipo de pintura al aire libre, denominado plein air, tan característico de la época. Mientras que los reflectogramas están descubriendo una obra de ejecución y planteamiento sencillos, la habilidad de Casas la convierte en una pintura preciosa y repleta de matices.

Conexiones entre la pintura y el dibujo

Por último, hemos abordado un retrato femenino de su período de madurez, Retrato de Dolors Vidal (1911). Es en este lienzo donde el dibujo subyacente aparece de forma más evidente y parecida a la obra que Ramon Casas ha dejado sobre papel.

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Imagen con luz difusa, reflectograma general y detalle de la obra Retrato de Dolors Vidal
Foto: Calveras. RIR: Campuzano, Pedragosa, Ramells

Los reflectogramas han revelado un esbozo rico realizado al carboncillo, que recuerda a los famosos dibujos de su extensa galería de retratos. Son significativas la forma esquemática de plasmar la arboleda ante la iglesia y las barcas poco esbozadas. Sin embargo, lo que más llama la atención es que en el Retrato de Dolors Vidal Casas duda en la posición de los pies y en el encaje de final de la figura, como suele pasar en algunos de sus dibujos al carbón.

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Detalles de los reflectogramas de Retrato de Pompeu Gener y de Retrato de Dolors Vidal donde aparecen las similitudes entre el dibujo y la pintura. RIR: Campuzano, Pedragosa, Ramells

La extensa obra de Ramon Casas conservada en el Museu Nacional d’Art de Catalunya –31 pinturas al óleo y cerca de 500 dibujos y carteles– constituye un referente de gran magnitud para el conocimiento integral del artista. El trabajo con reflectografía infrarroja que aquí presentamos se suma a un conjunto de estudios no destructivos que estamos realizando de forma continuada y que pretenden ofrecer una mirada diferente a las aportaciones documentales y bibliográficas conocidas hasta la fecha.

Enlaces relacionados:

El proceso creativo de Ramon Casas. Estudio de su obra mediante reflectografía infrarroja, en el Museu Nacional d’Art de Catalunya, Mireia Campuzano, Núria Pedragosa y Carme Ramells.

Mireia Campuzano

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