A raíz de la exposición Antoni Fabrés en el Museu Nacional

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Eduard Vallès

La exposición dedicada a Antoni Fabrés para el Museu Nacional ha supuesto una novedad en diferentes aspectos. Lo más relevante es el hecho de que sea la primera exposición monográfica dedicada en Cataluña a este artista.

La anterior había tenido lugar en uno de los países donde trabajó Fabrés, en México, en el que fue director de la Academia y profesor de algunos de los grandes artistas mexicanos del siglo XX. Por ejemplo, en la exposición del Museo Nacional se puede contemplar un retrato de un jovencísimo Diego Rivera, realizado por Fabrés cuando era su profesor.

Antoni Fabrés, Retrato del pintor Diego Rivera, hacia 1904
Antoni Fabrés, Retrato del pintor Diego Rivera, hacia 1904

Aquella muestra mexicana sobre Fabrés tuvo lugar en 1994 en el Museo de San Carlos de Ciudad de México, con el título Fabrés y su tiempo. 1854-1938, con la presencia de obras en préstamo del Museo Nacional. Se edita un catálogo que, junto con el libro Fabrés, del profesor Salvador Moreno (1981), también publicado en México, eran, hasta la completa monografía editada ahora por el Museo Nacional, algunas de las referencias bibliográficas más importantes sobre este artista .

Una exposición y una monografía actualizada y coral para Antoni Fabrés

Antonio Fabrés i Costa. De la gloria al olvido, título homónimo de la exposición en el Museo Nacional, y de la monografía editada, ha sido comisariada por Aitor Quiney. La monografía, de 285 páginas, cuenta con textos del mismo comisario y colaboraciones de Francesc Fontbona, Francesc Quílez, Josep M. Domingo, Rosa Cabré y Carles Roig.

La exposición nos proporciona una perspectiva amplia de la vida y obra de este artista, el cual, al menos en cuanto al gran público, no era muy conocido.

En este sentido ha servido para avanzar en el conocimiento de su biografía ─muy rica debido a las diferentes ciudades donde vivió: Roma, Barcelona, ​​Ciudad de México y París─, y también en el análisis de su producción artística, ciertamente ecléctica y difícil de encajar en cualquier corriente artística y alejada de las propuestas de vanguardia.

Su primer viaje a Roma, deslumbrado por la obra de Fortuny, sin duda repercutió en su obra de corte orientalista. Pero la sombra fortunyiana también se puede advertir, posiblemente, en la estética de sus talleres, cargados de todo tipo de objetos de lo más singulares, a la manera de las Wunderkammer o gabinetes de curiosidades del pasado que mostraban el microcosmos del coleccionista, a la vez que anticipaban la futura museografía.

El taller como metonimia del artista, en el caso de Fabrés estamos sin duda ante uno de los casos más singulares dentro de la historia del arte catalán. Francesc Quílez, coordinador de Colecciones del Museo Nacional, incide en este aspecto en un documentado artículo, en la monografía de la exposición, sobre los talleres de Fabrés.

Esta es una de las exposiciones que el museo dedica a artistas que, si bien no son desconocidos, no han sido expuestos antológicamente en Cataluña o bien no tienen todavía una monografía. Este es el caso de las publicaciones dedicadas a artistas como Pere Torné Esquius o Ramon Pichot, por citar, entre otros, de la misma colección. Estas exposiciones, por definición, implican siempre un proceso de revisión de la vida y obra del artista, y a menudo alteran atribuciones, se modifican datos biográficos, en definitiva, se avanza en su estudio que, por definición, no se cierra nunca, al contrario, la filosofía de estas exposiciones y sus publicaciones son de punto de partida para futuros estudios.

En busca de una identidad

Esto ha pasado con uno de los retratos de Fabrés presentes en la exposición, un óleo sobre lienzo de gran formato del Museo Nacional. Durante años se había identificado el retrato como el pintor tortosino Antonio Casanova y Estorach.

 Antoni Fabrés. Esbós per a un retrat de Francesc Casanovas i Gorchs, 1892-1895
Antoni Fabrés. Boceto para un retrato de Francesc Casanovas i Gorchs, 1892-1895

Durante la búsqueda de la exposición el comisario Aitor Quiney la identificó correctamente. En realidad se trata del pintor -y muchas cosas más- Francesc Casanovas Gorchs.

Francesc Casanovas Gorchs, Autoretrat, 1878. Biblioteca de Catalunya
Francesc Casanovas Gorchs, Autoretrato, 1878. Biblioteca de Catalunya

Más allá de que el personaje físicamente no se parece a Casanova Estorach, lo cierto es que no hay ninguna evidencia de que ambos artistas se hubieran conocido. Por el contrario, Casanovas Gorchs tuvo una relación muy estrecha con Fabrés, por ejemplo, durante los años en que éste vivió en Roma. Durante aquella estancia, en 1880, Casanovas Gorchs realizó algún retrato de Fabrés donde lo caza pintando, concretamente un apunte a lápiz propiedad de la Biblioteca de Cataluña.

Francesc Casanovas, Antoni Fabrés, 1880. Biblioteca de Catalunya

Fabrés, a su vez, le hizo el retrato comentado anteriormente, muy impactante en tanto que se trata de una tela de gran formato, de la que el artista sólo aprovecha una parte de la mitad superior para pintar el rostro de su amigo. El cuerpo queda ligeramente esbozado y todo el resto de la tela, completamente en blanco. Una vez identificado correctamente el retrato, cabe preguntarse: ¿quién es Francesc Casanovas? ¿Se conservan obras suyas en el Museo Nacional? ¿Ha sido retratado por algún otro artista, al margen del retrato de Fabrés?

Francesc Casanovas Gorchs: pintor, comediógrafo y cantante de ópera

Ciertamente es un personaje poco conocido como artista, pero, en realidad, estamos ante alguien con intereses mucho más amplios. Su biografía no es muy conocida, pero se conocen algunos datos que nos presentan un personaje de lo más interesante. Casanovas Gorchs, además de pintor fue ilustrador, crítico de arte, cantante de ópera, director artístico y empresario teatral. Estamos hablando de una personalidad con intereses y registros muy diversos, un caso singular no tanto por esta diversidad sino porque son actividades que, aunque se conocen casos, por definición no suelen combinarse.

Se formó en la Llotja, al menos durante el periodo 1871-1872 e inició una carrera pictórica, si bien durante unos años cantó ópera en compañías italianas e incluso estrenó comedias. Por ejemplo, el mismo año que estrenó una de sus comedias, Mala jugada (1891), participó en la Exposición General de Bellas Artes de Barcelona de 1891 con tres obras.

También sabemos que hizo de ilustrador en algunas publicaciones y ejerció de crítico de arte en revistas como Álbum Salón o el diario La Publicidad. Precisamente en Álbum Salón, concretamente en 1900, publicó una pequeña biografía sobre su amigo Fabrés. También dejó algunas publicaciones sobre temas artísticos, como un libro sobre la Catedral de Palma de Mallorca publicado en 1898, con ilustraciones del mismo Casanovas y, nuevamente, de Fabrés. Casanovas Gorchs incluso llegó a cantar en el Liceu y, según Ràfols, llegó a ser director artístico, si bien en esta institución parece que también hizo otras tareas, incluso fue empresario titular, según Francesc Fontbona. Llevó una carrera de pintor ciertamente irregular, si bien expuso en diferentes muestras individuales y colectivas, por ejemplo, participó varios años en exposiciones individuales en la Sala Parés.

Francesc Casanovas i Gorchs. Autoretrat, 1910
Francesc Casanovas i Gorchs. Autorretrato, 1910

El Museu Nacional cuenta en su colección con cuatro obras suyas en su fondo, un dibujo y tres óleos, uno de ellos un autorretrato del 1910. Se trata de un óleo sobre lienzo, donación del mismo artista, que fue expuesto con motivo de la exposición los autorretratos del Museo de Arte Moderno, que tuvo lugar en la sede de la Ciutadella en 1983.

Casanovas Gorchs también forma parte de las personalidades retratadas por Ramon Casas en su célebre galería iconográfica, un dibujo que combina carboncillo, gouache, pastel y tinta con su clásico pulverizado. Casanovas Gorchs aparece de cuerpo entero, con bombín, y leyendo lo que parece un diario, en un dibujo propiedad del Museo Nacional. El dibujo habría sido expuesto en la exposición Casas en la Sala Parés en 1899 y, posteriormente, habría entrado en los museos municipales a través de la gran donación de Casas de 1909.

Ramon Casas, Retrat de Francesc Casanovas i Gorchs
Ramon Casas, Retrato de Francesc Casanovas Gorchs, hacia 1897-1899

Casanovas Gorchs también fue retratado por otros artistas, entre ellos Joaquim Renart, con quien trabajó en el Taller Renart de artes suntuarias. Precisamente Renart, entre otros, hizo el retrato de Casanovas Gorchs en su lecho de muerte, en 1921, que forma parte de uno de los cuadernos de dibujo de Renart que también se en la Biblioteca de Catalunya.

Joaquim Renart, El senyor Casanovas ha acabat de sofrir, 1921. Biblioteca de Catalunya

Algunos de los dibujos de Casanovas Gorchs de la Biblioteca de Cataluña, junto con un fantástico cuaderno de apuntes que tomó cuando cantaba ópera para Italia, fueron expuestos en 1982 en la misma biblioteca. Fue con motivo de una exposición comisariada por Francesc Fontbona, en el que se expusieron un centenar de dibujos y litografías que se conservan en esta institución. Con motivo de aquella exposición, se editó un catálogo con las fichas técnicas de un centenar de obras y algunas ilustraciones, así como una biografía de Casanovas Gorchs realizada por el mismo Fontbona, una primera biografía, pero la más completa que se conoce de él. Esta publicación nos da noticia sobre una de las personalidades más interesantes del panorama artístico catalán, entendido el término «artístico» en su acepción más abierta.

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