Maria Sampere y Francesc Pausas al Museu Nacional d’Art de Catalunya

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Sílvia Lanceta

Sorprende, almenos un poco, que después de la fascinación que causa este retrato de mujer no sepamos casi nada del autor del cuadro, Francisco Pausas Coll.

La mujer del retrato, que aparece de entre la oscuridad con una sonrisa cerrada, inquietante y ceja desafiante, es María Sampere y Montseny. De ella, a pesar de ser el motor emocional del cuadro, sabemos menos. En 1946, María Sampere, entonces viuda del artista, donó la obra al museo.

Francesc Pausas i Coll, Retrat de Maria Sampere, dona del pintor, 1911
Francesc Pausas,
Retrato de Maria Sampere, esposa del pintor, 1911

Después de este retrato de 1911, María fue dibujada, pintada, querida y amada por Pausas, como ella le decía, hasta julio de 1944, cuando el autor del cuadro murió. Pausas no soportó un día más la muerte inesperada y abrupta de su único hijo. El corazón se le infartó de tanta pena. La mano derecha todavía tardó unos segundos en dejar ir el lápiz, que esbozaba la desnudez de una mujer, elogiando la lentitud y las ganas de aprender de siempre. La mujer desnuda asoma una sonrisa amplia y abierta.

Aunque no sabemos el día exacto de su muerte, algunas referencias sugieren que fue el 19 de julio. El mismo día, el mismo mes, ocho años después de que su amigo Apel·les Mestres, a quien retrató en 1934, en homenaje al octogésimo aniversario de el amigo de los niños, de las flores y los pájaros.

Francesc Pausas, artista perseverante

Pausas era y fue pintor. Pintaba para vivir, para trabajar, para desconectar, para amar, para olvidar, para escuchar… Nació con un lápiz bajo el brazo, en una Barcelona que se expandía y se renovaba de arriba a abajo, y de izquierda a derecha. El 21 de abril de 1877.

Antes de los diez años estaba matriculado en la Escuela de Bellas Artes, antes de los quince fue alumno de Sorolla y a los diecisiete presentaba Un artista en la 2ª Exposición General de Bellas Artes, organizada por el Ayuntamiento de Barcelona. Entonces, el joven pintor ya era socio del Círculo Artístico de Barcelona. Poco después, también formaría parte del de Sant Lluc. En estas entidades, inició su carrera profesional junto a artistas polifacéticos como Isidre Nonell, Lluís Graner, Ramon Casas, Enric Clarasó, Santiago Rusiñol, Enric Galwey, Pau Audouard, Joan Llimona … por nombrar algunos.

La discreción y la modestia, que hoy ya no cotizan en bolsa, acompañaron siempre la vida de Pausas. Reflexivo, perseverante y artista, en todas sus acepciones, Pausas trabó amistad con personalidades eminentes, sin embargo poco reconocidas. Con el amigo Ramon Vilaró mantuvo una relación de aquellas que aguantan discrepancias políticas. Con Miquel Llobet, confidencias en Barcelona, ​​en Nueva York y, otra vez, en Barcelona. Y con Manuel Clausells, activista de la cultura catalana, compartió escala, amistades y conversaciones mientras dibujaba Las niñas Clausells.

El período en Nueva York de Pausas: reputación y prestigio

Volviendo a 1911, Retrato de mujer, se expone en la National Academy of Design de Nueva York, ciudad en la que Pausas residió a partir del 1906 y hasta la década de 1920. La crítica1 de la exposición anual dice «un trabajo sorprendente (…) en la audacia del dibujo, y en la vida y la acción de la figura. Esto debería llevarle una merecida reputación al artista ». Queda constancia también en una inscripción en el reverso de la tela donde consta «Miss. M. Sampere Montseny / New York / National Academy of Design / -1911- / F.Pausas ».

Francesc Pausas i família, La Havana, 1927
Francisco Pausas y família, La Habana, 1927

Y sí, Pausas goza de reputación, traducida en prestigio y dinero, durante más de veinte años, principalmente en Norteamérica y Cuba. (La mujer del retrato,) Maria Sampere y Montseny (,) le abrió la puerta al mundo de la música, en Nueva York. Emmy Destinn, Lucrecia Bori, Dinah Gilly, Tamaki Miura, Maria Gay … continúan cantando ópera en las telas de Pausas. Celebridades del mundo de la política y del arte en general, del primer cuarto del siglo XX, fueron inmortalizadas en los aceites de Pausas. Seguro que, hoy, descansan en colecciones privadas.

Producción artística de Francesc Pausas

Actualmente sólo se puede disfrutar de tres obras expuestas al público. Del Retrato de Thomas Ustick Walter (1925), arquitecto del Capitolio de EE.UU., en el mismo edificio de Washington. En el Grohmann Museum de Milwaukee (Wisconsin), de una de las obras más carismáticas de Pausas, Brooklyn Galvanizing shop. El museo más importante dedicado al mundo del trabajo la compró por 40.000 € en 2006. En Europa, el reconocimiento artístico de Pausas (sólo) lo encontramos en el Museu Nacional d’Art de Catalunya, de Barcelona, ​​que, desde el 2014, expone como Retrato de María Sampere, mujer del artista en la sala dedicada al «Retrato burgués» de la colección permanente de Arte moderno (sala 45).

El museo conserva dos óleos más – los retratos de Enriqueta Corominas Cots y de Eugenia Ordeig-, y tres dibujos – Retrato de niña, Retrato de Carlos Enrique Ordeig y otro Retrato de Eugenia Ordeig-. Nos encantaría que estas obras fueran bien expuestas al público, así como el cuadro Tomas Moran’s studio (1911), de la colección del Banco de Sabadell.

La fortuna crítica de Pausas

La mayoría de obras de Pausas, que podéis ver en la web Francesc Pausas Coll (1877-1944), pintor universal y desconocido, realizada por la persistencia de uno de sus sobrinos-bisnietos, el ecólogo Juli G. Pausas, se encuentran en casas particulares de familiares y de descendientes de amistades del pintor. Porque en su casa el prestigio lo empezó a probar en tiempos de la República. Se borró al final de la maldita Guerra Incivil. Y el inicio de la posguerra no le dió la oportunidad de redibujar-lo.

Silvia Lanceta, autora del blog, con Juli G. Pausas
Silvia Lanceta, autora del blog, con Juli G. Pausas

Actualmente, se conoce poco más que su nombre, Francisco Pausas y Coll, reconocido discretamente en algunos de los voluminosos libros de pintura modernista, como la reciente obra dirigida por Francesc Fontbona
Pintura modernista el 2016, y los años entre paréntesis que enmarcan su vida (Barcelona, 1977-1944). Pero lo que nos interesa no es el marco, sino el guión que contiene lo que vivió y pintó. Por ello, continuamos investigando para agrandar este minúsculo guión, hasta que la retina enfoque el retrato al óleo de sus sesenta y siete años.

En otra ocasión, si nos lo permitís, os hablaremos de los silencios que explican tantas cosas de Pausas.

Enlaces relacionados

Francesc Pausas Coll (1877-1944), pintor universal y desconocido

El modernismo en España, 1969, catàleg de l’exposició

American Art News, Vol. 9, 1911

Sílvia Lanceta

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Un comentario

  • 27 de julio de 2019 - 4:22 pm | Enlace permanente
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