Los alumnos de Diseño de Interiores de la Escola Massana visitan el Museu Nacional d’Art de Catalunya, II

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Estudiantes del ciclo formativo del grado superior de Diseño de Interiores de la Escola Massana
Estudiantes del ciclo formativo del grado superior de Diseño de Interiores de la Escola Massana

Esta semana compartimos tres nuevas propuestas de los estudiantes de segundo curso del ciclo formativo de grado superior de Proyectos y Dirección de Obras de Decoración de la Escuela Massana. Podéis recuperar los artículos de la semana pasada aquí.  


La marquetería de Gaspar Homar

ESTER COBLES PÉREZ y SOL URBANO MORALES

El final del siglo xix se presenta como una época de contrastes socioeconómicos surgidos del proceso de industrialización de las ciudades. En Barcelona, este proceso, sumado al retorno de capitales debido a la crisis cubana, crea una situación de bonanza económica. El flujo de capital ahora es controlado por la incipiente burguesía, que se va afincando en el núcleo barcelonés donde, a principios de siglo xx, ya ha crecido. El aumento de la burguesía industrial viene acompañado del incremento del proletariado. Las calles de Barcelona se vuelven protagonistas de la lucha de clases y se hacen eco de nuevas ideologías (marxismo y comunismo). La vivienda se convierte en el refugio de la clase burguesa, que hace lo posible para mantenerse al margen del conflicto. La preocupación por la decoración y el bienestar dentro del hogar genera nuevos mercados del arte y es así como la burguesía se convierte en la cuna del mecenazgo modernista.

Obviamente, todos los cambios sociales que supuso el final de siglo no vinieron solos. La percepción del arte también se adaptaba a los nuevos preceptos de la industrialización. “El arte por el arte”se convierte en un concepto casi extinto, al menos en las clases sociales menos favorecidas, para dar paso al diseño con utilidad. A la par, el movimiento decorativo modernista coge fuerza en las esferas más altas de la sociedad. El nuevo arte rompe con las convenciones estéticas establecidas y se deshace de las ataduras del pasado. Las formas curvilíneas inspiradas en la naturaleza aparecen en la arquitectura en puertas y ventanas, techos, escaleras y cornisas, y se cuelan dentro de las casas en todo tipo de muebles: en las lámparas forjadas, en el tapizado, en fondos pictóricos e incluso en la ropa. La liberación artística representativa del Art Nouveau (o del modernismo, si hablamos de Cataluña) es, en definitiva, el síntoma del cambio de público del arte, que a su vez se dirige a dos tipos de consumidores muy diferentes. Tanto es así que se presentan dos tendencias muy contrastadas en cuanto a la línea de concepción del mueble. Por un lado, existe una vertiente práctica y funcional que recoge un mueble al estilo Thonet, de madera curvada y fabricación simple, que hace uso de la producción seriada. Por el contrario, el mueble destinado a la vivienda burguesa tiene un carácter menos liviano: está realizado con madera maciza, se suele ornamentar y su elaboración requiere la pericia de un artesano.

El modernismo,en Cataluña, deja un legado arquitectónico digno de elogio y aún más contribuciones dentro del mundo de las artes decorativas. La idea de obra total,tan propia del modernismo, se ve reflejada en la composición del equipo de artesanos. Las múltiples facetas de las artes aplicadas se unen para desarrollar proyectos con la misma línea conceptual de principio a fin, hasta el más mínimo detalle. El taller de Francesc Vidal, en Barcelona, destaca precisamente porque reúne a los mejores artesanos y artistas de la época en un mismo espacio, entre los que se cuenta el ebanista, mueblista y ensemblier más reputado del modernismo: Gaspar Homar i Mezquida.

Gaspar Homar
Gaspar Homar

Gaspar, de familia humilde y nativo de un pequeño pueblo de Mallorca llamado Bunyola, llega a la ciudad condal en 1893 con apenas trece años. Es entonces cuando se forma en pintura decorativa, tejidos y bordados en la Llotja. En su paso por los talleres Vidal se centra en la ebanistería y el diseño de muebles. La talla de la madera predomina sobre la marquetería durante este periodo, tendencia que se invierte años más tarde cuando encuentra su propio estilo y abre varios talleres con su padre y su cuñado.

Imagen publicitaria del taller de Gaspar Homar
Imagen publicitaria del taller de Gaspar Homar

Gracias a la gran aportación de la marquetería de Homar,las nuevas casas modernistas se inundan de paisajes fluidos con mujeres danzando (fig. 1), figuras alegóricas de las estaciones y la música, evocaciones cuatrocentistas de Botticelli e imágenes de culto a las vírgenes, elementos que junto a la rosa y la influencia del japonismo concluyen el marco iconográfico de Homar.

La perfección en la ejecución de la marquetería otorga a Homar una posición distintiva entre los ebanistas de la época convirtiéndolo en uno de los artistas más solicitados de la burguesía catalana. Los plafones se encuentran en el cabezal de las camas, en el respaldo de las poltronas o en puertas de arquillas y armarios, acompañados de otros elementos decorativos como metales, marfil o nácar para completar así el embellecimiento del mueble, que con esta presentación artesanal adquiere una nueva lectura que lo eleva directamente a la dimensión del arte.

La técnica de la marquetería consiste en el acoplamiento de diversas maderas que en conjunto forman una rica paleta de color. Un elemento a destacar en el trabajo de Homar es la incorporación de la madera de tonos claros como el sicomoro, el boj o el palo de rosa, que combinan con otras más oscuras como la caoba, el fresno de Hungría, la jacaranda, el cerezo o el doradillo. De esta manera el artista prescinde de los procedimientos habituales hasta ese momento para cambiar el color de la encina, como los tintes de anilina, pintura a la cerveza o vapores de amoniaco.

La iconografía de los plafones de marquetería de Homar refleja claramente la influencia del orientalismo, tanto en su composición narrativa como en su presentación, en la que evoca el formato japonés* kakemono. En estos paneles se intuyen paisajes intemporales que invaden la imagen con bosques de lirios y orquídeas, así como anémonas y cítricos, característicos de la isla de Mallorca. Estos paisajes ambientan las escenas desde un segundo plano que, carente de perspectiva, otorga protagonismo a la figura humana que se alza en relieve aportando movimiento y dinamismo. Hay que destacar la proximidad de estas obras al estilo de la Secesiónvienesa y especialmente a Olbrich, uno de sus mayores exponentes.

(fig. 5, 6, 7 y 8) Detalles de marquetería de les obres de Gaspar Homar Danza de las hadas, c. 1902 y Dama en un bosque, c. 1905

Otro ingrediente del simbolismo de Homar es la figura femenina que, como ya sabemos, ocupa un lugar preeminente en el modernismo y a la que se considera como una extensión de la naturaleza. La apariencia relajada de la mujer enfundada en ropas fluidas (ver imágenes) representa un modelo estético que delata el momento histórico en el que se encuentra. Debemos recordar la intrusión en la moda del modisto parisino Paul Poiret (fig. 12), que libera a la mujer del corsé cubriéndola de diseños inspirados en el mundo oriental (fig. 10, 11). Por otro lado, el trato que reciben los peinados de las damas nos transporta a la Belle Époquede París, donde la bailarina parisina Cléo de Mérode (fig. 9) decora sus cabellos con cintas (fig. 3). Encontramos también escenas que nos acercan a las panorámicas utópicas del postimpresionista Paul Gauguin,que en su búsqueda de lo primitivo viaja a la Polinesia para dibujar la belleza de mujeres indígenas en su estado natural.

 La bailarina Cléo de Mérode
(fig. 9) La bailarina Cléo de Mérode, 1875 – 1966
  • (fig. 10) Peggy Guggenheim vistiendo un diseño de Poiret, 1924. Fotografia: Man Ray
  • (fig. 11) Modelo vestida de Paul Poiret. Fotografía: Wikipedia
 Paul Poiret en su atelier Rosine de París
Paul Poiret en su atelier Rosine de París. Fotografía del blog Historia de la indumentaria

Dentro de esta experiencia inmersiva de las obras de marquetería de Gaspar Homar se detecta su condición multidisciplinar en las artes decorativas. Su relación con la producción textil favorece un trato más sensible que el de otros artesanos. El realismo conseguido es capaz de hacer percibir los diferentes matices de sus texturas (fig. 5, 6, 7, 8), que sin duda le aportan un valor añadido. En conclusión, la obra de Gaspar Homar es uno de los máximos exponentes de la corriente modernista.

Por otra parte, hoy en día la realidad de la producción artesanal es muy distinta a la de principios del siglo XX. La figura del artesano sigue estando presente, pero ha disminuido en número. La evolución tecnológica y la reducción de costes de producción han ido reemplazando a este gremio de creadores como lo fue Gaspar Homar. De hecho, lo que hoy se entiende por diseño tiene un componente indispensable de función que se acerca más a la herencia que nos dejan las corrientes funcionalistas de la era industrial. De alguna manera, a medida que la sociedad ha ido avanzando hacia la idea de confort, ha sido imposible mantener la figura del artesano tal y como se entendía a principios de siglo XX. No obstante, el trabajo en equipo y la figura del ensemblier que surgen en los proyectos realizados para las esferas burguesas dibujan un paralelismo con la figura del diseñador de interiores.

* El kakemono (掛け物), en el arte japonés, es un objeto que se cuelga de la pared, generalmente una pintura o caligrafía. Es de forma alargada en sentido vertical y se sitúa en un muro o en el interior de un tokonoma. El soporte sobre el que se realiza puede ser papel o seda.


Modernismo catalán

MERCÈ RODRÍGUEZ RENALES

En la segunda mitad del siglo XIX, Barcelona vivirá un espectacular desarrollo industrial y urbanístico, y por lo tanto económico, con el crecimiento de la nueva burguesía industrial, que tenía un alto poder adquisitivo e intereses culturales.

La Exposición Universal de 1888 no solo tendrá consecuencias de carácter urbanístico y arquitectónico, sino que provocará una transformación cultural a través de la Renaixença. Este movimiento literario, que tiene la voluntad de hacer renacer el catalán como lengua y recuperar la historia del país, se irá imponiendo poco a poco como un movimiento cultural con influencia en todas las manifestaciones artísticas, pero con un peso importante asimismo en la arquitectura y las artes aplicadas.

Josep Puig i Cadafalch, Casa Martí, 1896
Josep Puig i Cadafalch, Casa Martí, 1896

No podemos entender esta época sin la mítica taberna Els Quatre Gats, propiedad del pintor Pere Romeu, que abrió sus puertas en 1897 en los bajos de la Casa Martí, un edificio neogótico del arquitecto Josep Puig i Cadafalch.

Este local se convertiría en un selecto club de intelectuales y artistas entre los que encontramos un destacado e importante grupo de pintores modernistas formado, entre otros, por Ramon Casas, Santiago

Rusiñol, Joaquim Sunyer, Hermenegild Anglada Camarasa, Juan Brull, Ricard Canals, Xavier Gosé, Josep Maria Sert y Miquel Utrillo, todos ellos muy influidos y conectados con la vanguardia de París, que se reunían para charlar y debatir, y entre los que también se contaba Pablo Picasso, que realizó allí su primera exposición de dibujos y acuarelas en 1900.

Entre todos los artistas nombrados anteriormente me gustaría destacar a Ramon Casas.

Ramon Casas, Autorretrato, 1908, Museu Nacional d’Art de Catalunya
Ramon Casas, Autorretrato, 1908, Museu Nacional d’Art de Catalunya

Hijo de una familia adinerada, nació en Barcelona el 4 de enero de 1866 y murió el 29 de febrero de 1932 a causa de una tuberculosis. Fue un pintor célebre por sus retratos, caricaturas y pinturas de la élite social, intelectual, económica y política de Barcelona, Madrid y París, así como un diseñador gráfico cuyos carteles y postales contribuyeron a perfilar el concepto de modernismo catalán.

Vivió en París como corresponsal de L’Avenç, una revista de historia y cultura de la que era cofundador junto con Jaume Massó.

En 1904, durante una estancia en la capital española, realizó una serie de caricaturas de la élite madrileña así como de pintores como Joaquín Sorolla y Agustín Querol. Fue precisamente en el estudio de Querol donde realizó un retrato ecuestre del rey Alfonso XIII que fue adquirido por el coleccionista norteamericano Charles Deering, quien posteriormente se convirtió en su patrocinador y le encargó multitud de obras de arte.

ebido al aumento de su fama como retratista, Casas se instaló de nuevo en Barcelona. Frecuentó las tertulias de la Maison Dorée, donde conoció a Júlia Peraire, una vendedora de lotería veintidós años más joven que él.

La pintó por primera vez en 1906, cuando Júlia tenía dieciocho años, y pronto se convirtió en su modelo preferida y en su amante, con la que estableció la única relación sentimental estable que se le conoce. A pesar de que la familia de Casas no aprobaba esta relación, llegaron finalmente a casarse en 1922.

Mientras su carrera como pintor prosperaba, Casas empezó a trabajar en el diseño gráfico.

Carteles

Hemos de tener en cuenta que los carteles, como todo elemento publicitario, han de producir el efecto buscado por el simple hecho de ser vistos, de aquí el esfuerzo y creatividad de los dibujantes y diseñadores para lograr un diseño llamativo y directo. Una de las características del cartelismo, que cumplen a la perfección las piezas que nos ocupan, es que estas posean más visualidad que argumentación con el objetivo fundamental de llamar la atención.

Muchos artistas encontraron en el diseño de carteles una vía abierta a la creatividad que, además, les ofrecía la oportunidad de darse a conocer al gran público

Normalmente, los carteles eran de gran tamaño y precisamente por esto se encontraban divididos en partes. No olvidemos que este tipo de obra se realizaba para pegarla en los muros de las grandes ciudades, lo que aún hoy sigue haciéndose, con la pretensión de que fuese visible desde muy lejos. Por esta razón muchos de los carteles se imprimían directamente divididos en secciones que, una vez pegadas en la pared, formaban el conjunto de la obra. Otra razón que explica el gran formato de algunos de estos carteles se encuentra en la base misma de la publicidad: ser bien visible y llamar así la atención del ciudadano.

Su estilo evolucionó desde el postimpresionismo, influido por pintores como Manet o Degas, hasta un estilo de marcado carácter realista, utilizando colores vivos ya que el objetivo es que las obras llamen la atención.

En 1897, Casas, formando equipo con uno de los maestros en la creación de carteles, Miquel Utrillo, elabora el primer cartel, Ombres xineses, para Els Quatre Gats.

Tras esta experiencia empieza su andadura en solitario en la creación de carteles publicitarios. Continuó fiel a sus inicios ocupándose de los carteles de la taberna.

Ramon Casas y Miquel Utrillo, Sombras. Quatre Gats, 1897, Postermil S.L., Barcelona.

Ramon Casas, cartel Putxinellis Quatre GatsMenú de los Quatre Gats, cartell 4 Gats y dibujo Estudi per al quadre «Ramon Casas i Pere Romeu en un tàndem»

Pero también empezó a diseñar carteles para otras empresas como:

Codorníu. En septiembre de 1898 se da a conocer la convocatoria del segundo concurso de carteles organizado por la industria privada, concretamente por Manuel Raventós para anunciar su champagne Codorníu. El Concurso y Exposición de Carteles buscaba una publicidad elegante a la vez que eficaz, resultando ganador del mismo Ramon Casas.

Anís del Mono. Vicente Bosch, propietario de la fábrica, ha pasado a la historia por haber sido pionero en el uso del diseño para hacer publicidad y crear imagen de marca con obras que forman parte de la antología del cartelismo universal y figuran destacadas en todos los manuales y estudios sobre el género.

Anís del Mono (Con una falda de percal planchá)Anís del Mono (Mono y mona)

Personalmente, me sería imposible mostrar únicamente estos trabajos (Codorníu y Anís del Mono), ya que la riqueza de su obra y la amplia y variada temática de sus trabajos ofrecen una belleza y un esplendor destacados en cada una de sus pinceladas. Aquí presento una pequeña muestra de otros carteles publicitarios del artista catalán:

  • 1897: Modas de Apolonia Castañeda
Ramon Casas, Modas de Apolonia Castañeda
  • 1899: Renaud Germain. Perfumería Fina y Jabones.
  • 1900: Sífilis.
  • 1916: L’auca del senyor Esteve (obra teatral de Santiago Rusiñol presentada en el Teatro Victoria).
  • 1929: La tuberculosi amenaça la vida i la riquesa de Catalunya (precisamente él, en 1866, había superado dicha enfermedad).
  • 1937: Ajut Infantil de Reraguarda espera els vostres donatius.

Y ya sin fechas concretas encontramos:

Ramón Casas utiliza la imagen de la mujer con exquisita sensibilidad, siendo la protagonista de la gran mayoría de sus obras y creando con ello su gran sello de identidad.

La representa destacando la femineidad, la delicadeza y sobre todo una gran y sensual belleza. En ocasiones toma como fuente de inspiración a las veneradas diosas griegas.

Ramon Casas posee una de las colecciones de carteles más bellas.


Jujol, l’enfant terrible!

ADOLFO LLORET ESCRIVÀ

De la colección permanente del Museu Nacional d’Art de Catalunya dedicada al arte moderno, destacaría la pieza de mobiliario Escritorio archivador de partituras, del arquitecto, dibujante, diseñador y pintor modernista Josep Maria Jujol.

Escritorio archivador de partituras
Escritorio archivador de partituras, 1919-1925

Un artista 360°

Josep Maria Jujol (Tarragona, 1879 – Barcelona, ​​1949) fue arquitecto municipal de Sant Joan Despí, además de catedrático de la Escuela de Arquitectura de Barcelona. Hay que destacar que fue un excelente acuarelista y dibujante que captaba y creaba todo tipo de objetos y elementos complementarios como muebles, lámparas o ascensores. Esta vertiente, junto con el dominio del uso de los colores, hace que su obra, que a menudo se encuentra complementando la de otros arquitectos, resulte singular. Las colaboraciones más conocidas las llevó a cabo en las obras de Gaudí: la Casa Batlló, la Casa Milà, el Park Güell y la catedral de Palma.

Jujol y Pere Mañach

Pere Mañach era el heredero de una familia de industriales barceloneses. Con una gran intuición para detectar nuevos talentos de la pintura joven, apoyó a artistas catalanes jóvenes (fue el primer marchante de Picasso).

A la muerte de su padre (1866) tuvo que asumir la dirección del negocio familiar dedicado a la fabricación de cerraduras de seguridad, cajas de caudales y artículos de cerrajería. La prosperidad del negocio llevó a que, en 1911, Pere Mañach inaugurara su nueva y provocadora tienda. Por recomendación de Gaudí, fue Josep Maria Jujol quien se hizo cargo de la fachada y el interior de la tienda.

Bajo un programa iconográfico profundamente religioso, como la alabanza a la Virgen, Jujol quiso alejarse de los convencionalismos propios de un establecimiento comercial típico de la época y plasmó su capacidad creativa incuestionable en soluciones cercanas al surrealismo: techos y paredes sin entregas en aristas y con volúmenes de yeso imitando el mantón de la Virgen; colores aplicados como «salsas que se mezclan y cohetes que explotan», según explicaba Jujol. Siguiendo con este concepto orgánico, Jujol concibió muebles como las sillas en forma de corazón con heridas sangrantes que expresan el potencial místico del concepto.

  • Interior de la Casa Mañach, 1911. Arxiu Històric del Col·legi d’Arquitectes de Catalunya.
  • Sillas en forma de corazón sangrante (una de ellas es una réplica) diseñadas para la Casa Mañach y pertenecientes a una colección particular. Bedmar Fotografia.

Archivador de partituras

De esta relación profesional surgió una relación de amistad muy fructífera. Otro ejemplo lo encontramos en los talleres de Gràcia, de los que se conserva una lámpara original y desconcertante con cristales de color y tres cabezas que parece surgir de un fondo marino imaginado por Julio Verne.

Y finalmente llegamos a nuestro mueble protagonista, que formó parte de un conjunto de mobiliario realizado hacia 1919 para la casa particular de Pere Mañach y Josefa Ochoa en la ronda de Sant Pere con motivo de su boda.

Lámpara de pared de Josep Maria Jujol
Lámpara de pared. Catálogo de la exposición Jujol dissenyador, Museu Nacional d’Art de Catalunya (17.05 – 18.08.2002). Edición del Museu Nacional y Fundació la Caixa.

En este caso Jujol aplica un procedimiento de lacado que, a diferencia de la refinada y sutil técnica japonesa milenaria del urushi, se elabora a base de una amalgama de materiales: goma laca y barnices. Trabaja frecuentemente a partir de un conjunto heterogéneo de objetos que pertenecen al mundo que lo rodea, que a menudo podríamos clasificar como «reciclados»: las maderas exóticas dan paso a la madera de pino, material escasamente utilizado en el ramo de la ebanistería. Los elementos ornamentales del mueble están elaborados asimismo a partir de propuestas sencillas y engañosas: tornillos revestidos de chapa de cobre, tiradores y ornamentos de cobre con formas retorcidas a modo de virutas, vidrio con textura de gotas de agua y múltiples incisiones redondas sobre la superficie, como un claveteado. El resultado es de una ambigüedad creativa evidente, a medio camino entre la pintura, el diseño y la artesanía.

No hay que olvidar que este escritorio, a pesar de ser un objeto con fines utilitarios, connota y sublima el universo espiritual y religioso del artista. Entre estos iconos religiosos destaca la silueta de la iglesia de Vistabella, pintada en la puerta central y que simula el perfil de la montaña de Montserrat.

Detalles del Escritorio archivador de partituras, 1919-1925. Fotografías: Adolfo Lloret

Trascendencia

¿Ha influido este escritorio en diseñadores posteriores? En la historia del mueble reciente encontramos piezas que tienen connotaciones similares porque sus diseñadores han tenido o tienen un carácter innovador y transgresor que comparten con Jujol. Estas piezas de mobiliario fueron también en un principio despreciadas por la crítica del momento y posteriormente se han convertido en «clásicos» revalorizados.

  • Casualmente, un año antes (1980) en Valencia, Javier Mariscal, con su lenguaje artístico audaz y singular, diseña junto con Fernando Salas el taburete Dúplex, de formas asimétricas pero funcionales y policromía.
  • También de Mariscal, pero quince años después (1995), el sillón Alessandra forma parte de una colección de muebles denominada «Muebles amorosos». Comparte similitudes estéticas con el taburete Dúplex.

Recomendaciones

Este año se cumplen 140 años del nacimiento de Josep Maria Jujol y 70 de su muerte, y el Ayuntamiento de Sant Joan Despí, ciudad donde Jujol tiene una gran cantidad de obras y de la que fue arquitecto municipal —como he dicho antes—, ha organizado un evento llamado «El Año Jujol 140» para difundir su figura. Las actividades se prolongarán hasta septiembre y se pueden consultar en la web http://jujol140.cat/es/.

Para completar datos interesantes sobre la obra de Jujol, dejamos este enlace de un documental producido en 2002 donde su hijo, sus compañeros y varios alumnos, entre otros, aportan información relevante sobre este artista de primer orden.

«Pero ya de pequeño se extasiaba ante las puestas de sol tarraconenses, con las nubes rojas que cambiaban de color», recuerda Josep Maria Jujol hijo sobre el misterioso potencial creativo del arquitecto.

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