Una versión de Quentin Metsys en el Museu Nacional d’Art de Catalunya

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Joan Yeguas

En las reservas del Museu Nacional d’Art de Catalunya tenemos obras poco conocidas por el público y por estudiosos de historia del arte. Un ejemplo es la obra Oratorio (1525-1618). Se trata de un pequeño oratorio de madera con incrustaciones de mármol pórfido y ónix, con una tabla central pintada. La obra se adquirió a los herederos de Matías Muntadas en 1956.

Oratorio, entre 1525-1618

La forma del oratorio es la de un retablo barroco. Se estructura a partir de los elementos arquitectónicos en miniatura. La pintura central, un óleo sobre madera de roble, está flanqueada por columnas sobre pedestales, rematada por un frontón triangular donde hay pintada la figura del Padre Eterno y la del Espíritu Santo. Debajo, encontramos la predela, con san Bernardo de Claraval, acompañado por santa Magdalena y santa Isabel de Hungría.

Estas pinturas son sobre piedras incrustadas en la estructura arquitectónica. En los pedestales de las columnas aparecen escudos y una inscripción: I. BERNAR / DVS / CARDIALIS / TOLUS, que identifica a Bernardo de Sandoval y Rojas , cardenal y arzobispo de Toledo desde el 23 de junio de 1599 hasta el 7 de diciembre de 1618, fecha de su muerte. Claramente, el nombre de este comitente, es decir, la persona que ha encargado la obra, se relaciona con la del san Bernardo representado en la predela.

Pedestral con escudo e inscripción

En la pintura central, la protagonista es la Virgen, representada de tres cuartos, mientras sostiene al Niño, sentado sobre el brazo del trono, a quien le da un beso. Con la otra mano, la Virgen coge unas cerezas, sentada en un trono ricamente decorado. María viste de forma sencilla, con una camisa y una túnica, y el niño Jesús va completamente desnudo. Al fondo, a través de una ventana, aparece un paisaje con vistas a un castillo, un río y vegetación. En primer término, sobre un alféizar, un bodegón con frutas: un racimo de uva y una manzana, símbolos del vino de la Eucaristía y de la caída del Hombre, respectivamente.

Gabinete de pinturas de Cornelis van der Geest, Willem van Haecht , 1628

Esta tabla es una versión en formato reducido de una pintura del flamenco Quentin Metsys, también conocido como  Matsys, Massys o Matsij. El modelo del que parte es una obra muy conocida, y a menudo se denomina como la Virgen de las cerezas; actualmente se desconoce su paradero, y se considera una obra perdida. En concreto, se la ha relacionado con la que aparece en el gabinete de pinturas de Cornelis van der Geest, inmortalizado en 1628 en un cuadro del pintor Willem van Haecht (ahora conservado en el Rubenshuis de Amberes). La pintura está fechada en la década de los años 20 del siglo XVI, en una etapa de madurez del artista, cuando sus vírgenes adquieren un carácter más humano, alejadas de un tono más deífico e intercesor, a pesar de ser, una obra concebida para la devoción. Se cree que estos cambios reflejan la influencia de Leonardo da Vinci en la pintura flamenca, tal y como se manifiesta en la obra de Joos van Cleve. La fuerte conexión emocional entre la Virgen y el Niño podría derivar de modelos vistos en algunos iconos bizantinos , transmitidos a través de la obra de Dirk Bouts, y que Metsys utiliza en otras pinturas suyas como la Virgen de la mantequilla en la Gemäldegalerie de Berlín, o la Virgen Rattier del Museo del Louvre.

De esta composición se conservan diferentes réplicas y/o copias, la mayoría grandes. Los especialistas han contado más de una docena (véase el catálogo de L. Silver, The Painting of Quito Massys with catalogue raisoné, Oxford, 1984, p. 230-231). Entre otras, podemos mencionar una en la Royal Picture Gallery Maurishuis de La Haya, prestada por el Rijksmuseum de Amsterdam, con unas dimensiones de  75,4 x 62,9 cm, procedente de la colección de Albertina Agnes (1634-1696), princesa de Orange-Nassau; otra en el John and Mable Ringling Museum of Art , en Sarasota (Florida, EE.UU. ); otra subastada en Christie ‘s el 6 de mayo de 2009, con unas dimensiones de 84,5 x 64, 8 cm; otra subastada en Sotheby ‘s New York el 29 de enero de 2015 (no se vendió), con unas dimensiones de 75,6 x 62,9 cm , procedente de la colección del barón de Northbrook; otro ejemplar fue subastado en Christie’s el 9 de julio de 2015, con unas dimensiones de 76 x 62,7 cm, procedente de la colección del conde de Franqueville; así como una última en una colección particular, de 82,5 x 65 cm, adjudicada a un seguidor de Metsys.

Tenemos que atribuir la tabla de Barcelona a un seguidor de Quentin Metsys. Una obra que se incorpora a la problemática de las múltiples versiones y copias realizadas de pinturas famosas, dentro de la época en que ésta fue concebida. Se trata del éxito de un modelo, ya sea por demanda de la clientela o por oferta de los talleres pictóricos (conocida a través de grabados, otras copias o directamente del original). 

Y también es interesante reflexionar sobre la construcción de un oratorio portátil dentro del ámbito de la devoción privada, seguramente para alojar, proteger y realzar una tabla pintada que Bernardo de Sandoval y Rojas tendría en alta estima.

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