Un patrimonio industrial desvelado: la intervención arqueológica en la Seca II

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Detalle del pavimento antes de la intervención. Foto: Albert Estrada-Rius

Detalle del pavimento antes de la intervención. Foto: Albert Estrada-Rius

En un primer artículo vimos la Casa de la moneda y su ubicación en el barrio más comercial de Barcelona, su imbricación en el urbanismo de la zona y algunas de las piezas que se habían fabricado en ella. En esta segunda parte, nos tenemos que imaginar ya una fábrica de vapor de mediados del siglo XIX, con prensas del modelo Thonnelier a pleno rendimiento.

Hasta que fue adquirido por el Ayuntamiento de Barcelona, el solar excavado ahora en la calle de la Seca estaba ocupado por el estudio de un escultor y, anteriormente, por almacenes que no alteraron en lo fundamental el aspecto que tenía el edificio al ser clausurado como ceca. Recuerdo perfectamente la primera visita que realicé y lo que más me llamó la atención, después de la amplitud de un espacio de tipo industrial –por la austeridad de los muros de mampostería y los pilares de obra vista– fue el pavimento, un impresionante mosaico de grandes losas, restos de marcas de antiguos enclavamientos y losetas que uniformizaban el nivel del suelo. Un rompecabezas que insinuaba mucho más.

Para alguien que había dedicado muchos años de estudio a averiguar la historia de la casa de la moneda de Barcelona era una de aquellas vivencias que no se olvidan y dan emoción a la investigación. Una cosa es leer los documentos, otra sopesar las monedas y otra andar entre las piedras. Estaba en aquel espacio mítico donde se habían fabricado las monedas de Barcelona y al que se refería la documentación en forma de recibos, normativa y planos de su archivo, actualmente disperso entre el Arxiu de la Corona d’Aragó, l’Arxiu de la Diputació de Barcelona, la Biblioteca de Catalunya y la Biblioteca Econòmica Carandell de la Universitat Autònoma de Barcelona (parcialmente digitalizado).

Libros procedentes del archivo de la Seca. Biblioteca Carandell de la UAB. Foto: Albert Estrada-Rius

Libros procedentes del archivo de la Seca. Biblioteca Carandell de la UAB. Foto: Albert Estrada-Rius

Creía sentir, incluso, el ruido de las máquinas, evocado en la «canción de la ceca» que inmortalizó Santiago Rusiñol (1861-1931), vecino del barrio, en el Auca del senyor Esteve al mencionar el tintineo de la moneda acuñada que se oía al aproximarse a la fábrica.

La Seca, un yacimiento vinculado a la fuerza motriz del vapor

Los arqueólogos han recuperado parte de la fábrica de moneda movida a vapor de hacia 1856. Por lo tanto, el último momento de la casa de la moneda. Intervenir arqueológicamente también es destruir el registro del yacimiento después de documentarlo. Se ha dicho, a menudo de forma muy dramática, que excavar es como leer un libro del que quemamos las páginas. Seguir excavando, descubrir los niveles inferiores y retroceder en el tiempo implicaría, también, perder lo que ahora ha aparecido, lo más reciente, pero no por ello menos interesante. Por eso, se ha tomado el acuerdo de no desmontar lo encontrado y no seguir bajando.

Hasta ahora teníamos a la vista la extraordinaria chimenea de 30 metros que, gracias a la documentación conservada en el Museu Nacional, está bien fechada en 1858 cuando, después de un incendio y de quejas vecinales, se levantó. Ahora tenemos también una carbonera subterránea –todavía llena de carbón a punto de entrar en la caldera–, los restos de un horno, las impresionantes bases de piedra de como mínimo seis prensas de acuñación que podemos atribuir al modelo Thonnelier, además de conducciones y otras bases de maquinaria asociada, que será necesario estudiar con detenimiento para reconstruir esta sala de máquinas de la Seca.

Chimenea de la Seca. Foto: Albert Estrada-Rius

Chimenea de la Seca. Foto: Albert Estrada-Rius

El destino incierto de las prensas Thonnelier de la Ceca de Barcelona

En el Museo de la Fábrica de Moneda de Madrid se conserva una prensa Thonnelier. No es una máquina cualquiera, sino la prensa que ostenta con orgullo unas placas de latón que la recuerdan como «LA PRIMERA» fabricada en «1856» en la «MAQUINISTA TERRESTRE Y MARÍTIMA» «PARA ACUÑAR MONEDA POR MEDIO DEL VAPOR». Además, se indica que se fabricó siendo superintendente –es decir, director– de la ceca Francesc Paradaltas i Pintó (1808-1887) que, en esa fecha lo era de la casa de moneda de Barcelona. Por lo tanto, no hay duda de que la máquina procede de nuestra ceca. Sabemos, además, que ese tipo de inscripciones las ponía La Maquinista en el momento de fabricación para individualizar así cada máquina. Lo recalco porque el hecho de que la máquina se conserve en Madrid ha provocado otras interpretaciones.

Prensa Thonnelier fabricada en La Maquinista Terrestre y Marítima en 1856. Foto: Museo Real Casa de la Moneda, Madrid

Prensa Thonnelier fabricada en La Maquinista Terrestre y Marítima en 1856. Foto: Museo Real Casa de la Moneda, Madrid

Bases de prensas en la excavación. Foto: Albert Estrada-Rius

Bases de prensas en la excavación. Foto: Albert Estrada-Rius

El Museu Nacional también conserva una importante colección de planos depositados por La Maquinista Terrestre y Marítima que corresponden a las matrices de construcción de este tipo de prensas Thonnelier.

Plano de arco de una prensa Thonnelier de La Maquinista Terrestre y Marítima (1898). Foto: Museu Nacional d’Art de Catalunya (Jordi Calveras)

Plano de arco de una prensa Thonnelier de La Maquinista Terrestre y Marítima (1898). Foto: Museu Nacional d’Art de Catalunya (Jordi Calveras)

El desarrollo de la tecnología vinculada a la fabricación de la moneda y la figura de Francesc Paradaltas

Los restos que los arqueólogos, bajo la dirección de Anna Bordas, han desenterrado son solo una pequeña parte de la historia del desarrollo tecnológico en la fabricación de moneda que cuenta con momentos brillantes en los que no me detengo, como la introducción de los molinos laminadores a partir de 1610 en la Barcelona cervantina, la construcción de una prensa de volante y de una máquina de acordonar en 1707 en plena Guerra de Sucesión, la introducción de las prensas de volante en 1808 durante la Guerra de Independencia y la introducción de las prensas Thonnelier –manuales en 1840 y después a vapor en 1856–.

Grabado con prensa Thonnelier publicado por Francesc Paradaltas (1845). Foto: Museu Nacional d’Art de Catalunya (Jordi Calveras)

Grabado con prensa Thonnelier publicado por Francesc Paradaltas (1845). Foto: Museu Nacional d’Art de Catalunya (Jordi Calveras)

Esta última aventura industrial –aunque también política y económica– con el protagonismo de la Diputación de Barcelona no hubiese sido posible sin el espíritu emprendedor y obstinación de Francesc Paradaltas, quien introdujo las últimas novedades en Barcelona hasta convertirla en el establecimiento pionero en maquinaria a vapor. Parte de su documentación personal se conserva en el Museu Nacional. Creo que es necesario resarcir la memoria de este personaje tan notable como injustamente olvidado y poner su nombre al espacio de la Seca, ahora en curso de recuperación, que él contribuyó a modelar.

Francesc Paradaltas i Pintó. Foto: Familia Alabau

Francesc Paradaltas i Pintó. Foto: Familia Alabau

Portada del Tratado de monedas (1847). Foto: Museu Nacional d’Art de Catalunya (Jordi Calveras)

Portada del Tratado de monedas (1847). Foto: Museu Nacional d’Art de Catalunya (Jordi Calveras)

En 1881 la seca de Barcelona cerraba por orden gubernativa pero en la ciudad se continuaría fabricando moneda, pero esto ya es tema para otro artículo.

Enlaces relacionados

Revolució industrial i producció monetària. La seca de Barcelona i el seu context, Albert Estrada-Rius (ed.), Barcelona, 2013

Albert Estrada-Rius
Gabinet Numismàtic de Catalunya

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