Un correo romántico: reencuentro de dos retratos del Renacimiento

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Hans Mielich. Retrat d’una dona de 57 anys

Hans Mielich. Retrato de una mujer de 57 años.

Una de las tareas habituales del conservador-restaurador del museo es ir de correo. Es un trabajo que implica no solo acompañar a las obras que se prestan para una exposición temporal, sino también elaborar informes del estado de conservación, intervenciones de restauración (si es necesario), supervisión de los embalajes y de la instalación final de la obra en su nuevo emplazamiento temporal. A menudo, igual que en la pintura que nos ocupa, se aprovecha la oportunidad para llevar a cabo estudios científicos de la pieza, como por ejemplo el examen radiográfico o con reflectografía infrarroja que, junto con la interpretación de las fotografías específicas para restauración realizadas con luz ultravioleta, rasante y macrofotografía, ayudan a tener una visión más completa de la obra.

Uno de los últimos correos que he realizado, ha sido acompañar al Retrato de una mujer de 57 años, de 1539, de la colección Thyssen-Bornemisza, hasta el castillo de Huis Bergh, donde se conserva el llamado Retrato de hombre maduro, pareja del nuestro. Ambas pinturas son óleos sobre tabla realizadas por Hans Mielich y de dimensiones similares.

Ya que el castillo no reunía las condiciones climáticas óptimas, y previa consulta a los propietarios de la obra, se consideró oportuno aprovechar el enmarcado para convertirlo en una vitrina que la protegiera y garantizase su estabilidad climática durante el viaje y la estancia en la exposición temporal.

Instal·lació del marc-vitrina

Instalación del marco-vitrina.

El castillo se encuentra en la población holandesa de Heerenberg, muy próxima a la frontera alemana. Tiene sus orígenes en el siglo XIII y ha sufrido numerosas ampliaciones y reformas. La última es posterior a 1939, fecha en la que se produjo un gran incendio que afectó a todo el edificio.

Castell de Huis Bergh. Vistes de l’exterior i del pati central

Castillo de Huis Berg. Vistas del exterior y del patio central.

Actualmente el castillo es una fundación con un fondo artístico importante que, entre otras actividades, organiza exposiciones temporales. La última se titula Man Seeking Woman! Double Portraits at Bergh Castle que se podrá ver hasta el 15 de octubre de este año y que en la primavera de 2015 se trasladará a la Fundación Thyssen-Bornemisza de Madrid. El motivo central de la exposición son los retratos de la pareja pintada por Hans Mielich, que tras muchos años de separación se reencuentran y se exponen uno junto al otro, mirándose de reojo, en esta muestra casi monográfica y con un fuerte contenido simbólico. No se conoce la identidad de los retratados, pero según parece podría tratarse de un matrimonio acomodado de la región Bávara, tal y como acostumbraban a ser los clientes del pintor.

Cuando se abrió la caja y se pusieron juntos los dos retratos, se produjo un instante de expectación. Fue el momento en el que los dos retratos se reencontraron, y la restauradora de Huis Berg y yo misma pudimos analizar y comparar el proceso pictórico y el estado de conservación de ambas piezas.

El moment de la retrobada

El momento del reencuentro.

Se verificó que el retrato masculino, restaurado para la exposición, estaba mejor conservado y había sufrido menos vicisitudes que el femenino. La intensidad de los colores, la pincelada y las veladuras finales se percibían con mayor nitidez. Fue la ocasión para comparar también el dibujo subyacente. En los reflectogramas de la figura de la mujer, realizados en nuestro museo, se apreciaban dos tipos de trazo en el dibujo, que parecía hecho tanto con mina a seco como a pincel y en medio líquido por encima; mientras que en el retrato del hombre, y según afirmó la restauradora, solo era perceptible el dibujo a pincel con un pigmento negro. También se comprobó la diferente naturaleza de los soportes: el retrato masculino se pintó sobre madera de pino mientras que el soporte del retrato femenino parece que sea, probablemente, de roble. Esta relevante diferencia está relacionada, tal y como queda reflejado en la ficha técnica de la colección Thyssen, con el hecho de que la madera original del retrato femenino fue sustituida en una antigua restauración y que se trata de una pintura transferida a un soporte de roble.

El muntatge final a la sala

El montaje final en la sala.

El viaje hasta Heerenberg no fue sencillo, ya que fueron dos días con muchas horas en tránsito entre avión, tren y autobús. A pesar de ello, resultó muy satisfactorio participar en el reencuentro de esta pareja pictórica separada desde hacía muchos años. Haría falta saber si los retratados opinarían lo mismo de este nuevo reencuentro.

Enlace relacionado

www.huisbergh.nl

Anna Carreras
Conservació Preventiva i Restauració

Un comentario

  • Josefina
    10 de septiembre de 2014 - 5:14 pm | Enlace permanente

    Trobo molt interessant aquest blog.

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