
{"id":34407,"date":"2022-09-22T11:29:34","date_gmt":"2022-09-22T11:29:34","guid":{"rendered":"https:\/\/blog.museunacional.cat\/?p=34407"},"modified":"2022-09-22T11:29:54","modified_gmt":"2022-09-22T11:29:54","slug":"el-retablo-de-san-antonio-abad-el-ergotismo-y-los-antonianos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.museunacional.cat\/es\/el-retablo-de-san-antonio-abad-el-ergotismo-y-los-antonianos\/","title":{"rendered":"El retablo de san Antonio Abad, el ergotismo y los antonianos"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Dr. Xavier Sierra i Valent\u00ed<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>Este texto es un extracto del art\u00edculo <a href=\"https:\/\/raco.cat\/index.php\/Gimbernat\/article\/view\/388295\" data-type=\"URL\" data-id=\"https:\/\/raco.cat\/index.php\/Gimbernat\/article\/view\/388295\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">\u00abEl retablo de San Antonio Abad, el ergotismo y los antonianos\u00bb<\/a> que Xavier Serra i Valent\u00ed public\u00f3 en Gimbernat: Revista de Historia de la Medicina y de las Ciencias de la Salud, 2021 , vol. 75, p. 169-180.<\/em><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/blog.museunacional.cat\/wp-content\/uploads\/045854-cjt_090274_3-1024x1006.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"1006\" src=\"https:\/\/blog.museunacional.cat\/wp-content\/uploads\/045854-cjt_090274_3-1024x1006.jpg\" alt=\"Retablo de san Antonio Abad, Maestro de Rubi\u00f3, hacia 1360-1375\" class=\"wp-image-34327\" srcset=\"https:\/\/blog.museunacional.cat\/wp-content\/uploads\/045854-cjt_090274_3-1024x1006.jpg 1024w, https:\/\/blog.museunacional.cat\/wp-content\/uploads\/045854-cjt_090274_3-300x295.jpg 300w, https:\/\/blog.museunacional.cat\/wp-content\/uploads\/045854-cjt_090274_3-768x755.jpg 768w, https:\/\/blog.museunacional.cat\/wp-content\/uploads\/045854-cjt_090274_3-1536x1509.jpg 1536w, https:\/\/blog.museunacional.cat\/wp-content\/uploads\/045854-cjt_090274_3-2048x2013.jpg 2048w, https:\/\/blog.museunacional.cat\/wp-content\/uploads\/045854-cjt_090274_3-70x70.jpg 70w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/a><figcaption><em><a href=\"https:\/\/www.museunacional.cat\/es\/colleccio\/retablo-de-san-antonio-abad\/mestre-de-rubio\/045854-cjt\" data-type=\"URL\" data-id=\"https:\/\/www.museunacional.cat\/es\/colleccio\/retablo-de-san-antonio-abad\/mestre-de-rubio\/045854-cjt\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Retablo de san Antonio Abad<\/a><\/em>, Maestro de Rubi\u00f3, hacia 1360-1375<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>&nbsp;En las salas de arte g\u00f3tico del Museu Nacional d\u2019Art de Catalunya (MNAC) se encuentra el <em><a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/www.museunacional.cat\/es\/colleccio\/retablo-de-san-antonio-abad\/mestre-de-rubio\/045854-cjt\" data-type=\"URL\" data-id=\"https:\/\/www.museunacional.cat\/es\/colleccio\/retablo-de-san-antonio-abad\/mestre-de-rubio\/045854-cjt\" target=\"_blank\">retablo de San Antonio Abad<\/a><\/em>, del maestro de Rubi\u00f3. El autor es un an\u00f3nimo y enigm\u00e1tico artista, activo en Catalu\u00f1a en el \u00faltimo tercio del s. XIV, a quien se otorga este nombre por su obra m\u00e1s destacada: el retablo de Santa Maria de Rubi\u00f3<\/p>\n\n\n\n<p><em>El retablo de San Antonio<\/em>, fechado entre los a\u00f1os 1360 y 1375, es una obra de estilo italog\u00f3tico, de procedencia desconocida, que fue adquirido por el museo el a\u00f1o 1948. Tiene unas dimensiones de 173,5 x 176,3 x 11,5 cm y est\u00e1 pintado al temple y dorado de pan de oro sobre madera. S\u00f3lo se conserva el cuerpo del retablo; la predela y el guardapolvo se han perdido.<\/p>\n\n\n\n<p>La obra est\u00e1 dedicada a san Antonio, representado en la casilla central y a escala mayor en comparaci\u00f3n con el resto de casillas. El santo aparece derecho, tonsurado y con una larga barba, viste con el h\u00e1bito negro (probable referencia al h\u00e1bito de la orden de los antonianos) y sostiene un libro con una mano. En la otra mano lleva el b\u00e1culo abacial, s\u00edmbolo de su dignidad eclesi\u00e1stica. Encima de este compartimento central hay una casilla con una escena de la crucifixi\u00f3n. Las casillas de las calles laterales hacen referencia a varios episodios de la vida del santo; podemos ver un joven san Antonio repartiendo limosna a los necesitados, las tentaciones a las cuales fue sometido durante su retiro al desierto de la Tebaida, los demonios golpe\u00e1ndolo, Jes\u00fas indic\u00e1ndole el camino a seguir o la oraci\u00f3n conjunta con san Pablo ermita\u00f1o. Pero la que m\u00e1s nos interesa es la casilla inferior de la calle de la derecha, en la cual ha representado a un cura (tonsurado y revestido con ropa lit\u00fargica) atendiendo a los enfermos del llamado mal o fuego de San Antonio, a la que dedicaremos este comentario. Uno de los que espera ser atendido lleva&lt;A[lleva|trae]&gt; muletas, que indican que tiene afectados de los miembros inferiores.<\/p>\n\n\n\n<p>El mal de san Ant\u00f3n era el nombre que se daba a la Edad Media al ergotismo, tambi\u00e9n conocido en algunos lugares como mal de san Marcial, nombre con el que aparece en muchas <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/www.bubok.es\/libros\/%20223185\/Lirica-Galaicoportuguesa-Medieval\" type=\"URL\" id=\"https:\/\/www.bubok.es\/libros\/%20223185\/Lirica-Galaicoportuguesa-Medieval\" target=\"_blank\" class=\"broken_link\">cantigas galaicoportuguesas<\/a> medievales. El ergotismo era una intoxicaci\u00f3n debida al cornezuelo de centeno, un hongo par\u00e1sito de este cereal (<em>Claviceps purpurea<\/em>), que fue una patolog\u00eda muy frecuente a la Edad Media. La palabra &#8216;ergotismo&#8217; deriva de la palabra francesa <em>ergot<\/em>, que se usa para designar la espuela del gallo, e indica una forma larga y c\u00f3nica, como un cuerno. Las espigas del centeno parasitado presentan un peque\u00f1o cuerno negro. <\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery columns-2 is-cropped wp-block-gallery-2 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\"><ul class=\"blocks-gallery-grid\"><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><a href=\"https:\/\/blog.museunacional.cat\/wp-content\/uploads\/Claviceps_purpurea_s.l._44775221832.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"683\" src=\"https:\/\/blog.museunacional.cat\/wp-content\/uploads\/Claviceps_purpurea_s.l._44775221832-1024x683.jpg\" alt=\"\" data-id=\"34363\" data-full-url=\"https:\/\/blog.museunacional.cat\/wp-content\/uploads\/Claviceps_purpurea_s.l._44775221832.jpg\" data-link=\"https:\/\/blog.museunacional.cat\/?attachment_id=34363\" class=\"wp-image-34363\" srcset=\"https:\/\/blog.museunacional.cat\/wp-content\/uploads\/Claviceps_purpurea_s.l._44775221832-1024x683.jpg 1024w, https:\/\/blog.museunacional.cat\/wp-content\/uploads\/Claviceps_purpurea_s.l._44775221832-300x200.jpg 300w, https:\/\/blog.museunacional.cat\/wp-content\/uploads\/Claviceps_purpurea_s.l._44775221832-768x512.jpg 768w, https:\/\/blog.museunacional.cat\/wp-content\/uploads\/Claviceps_purpurea_s.l._44775221832-1536x1024.jpg 1536w, https:\/\/blog.museunacional.cat\/wp-content\/uploads\/Claviceps_purpurea_s.l._44775221832.jpg 1920w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/a><\/figure><\/li><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><a href=\"https:\/\/blog.museunacional.cat\/wp-content\/uploads\/Stroma_Claviceps_purpurea.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" src=\"https:\/\/blog.museunacional.cat\/wp-content\/uploads\/Stroma_Claviceps_purpurea-1024x576.jpg\" alt=\"\" data-id=\"34366\" data-full-url=\"https:\/\/blog.museunacional.cat\/wp-content\/uploads\/Stroma_Claviceps_purpurea.jpg\" data-link=\"https:\/\/blog.museunacional.cat\/?attachment_id=34366\" class=\"wp-image-34366\" srcset=\"https:\/\/blog.museunacional.cat\/wp-content\/uploads\/Stroma_Claviceps_purpurea-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/blog.museunacional.cat\/wp-content\/uploads\/Stroma_Claviceps_purpurea-300x169.jpg 300w, https:\/\/blog.museunacional.cat\/wp-content\/uploads\/Stroma_Claviceps_purpurea-768x432.jpg 768w, https:\/\/blog.museunacional.cat\/wp-content\/uploads\/Stroma_Claviceps_purpurea-1536x865.jpg 1536w, https:\/\/blog.museunacional.cat\/wp-content\/uploads\/Stroma_Claviceps_purpurea.jpg 1620w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/a><\/figure><\/li><\/ul><\/figure>\n\n\n\n<h6 class=\"has-text-align-center wp-block-heading\" style=\"font-size:10px\"><em>Claviceps purpurea<\/em> (izquierda); Un cuerpo de ergot que ha germinado para producir estructuras de palanca que liberan esporas sexuales (derecha)<\/h6>\n\n\n\n<p>El pan negro, de centeno o mezclado con otros cereales o bellotas, era el principal alimento de las clases populares; el pan blanco era privativo de las clases altas. Al moler el cornezuelo del centeno se obtiene un polvo rojizo oscuro que pasa desapercibida cuando se mezcla con la harina oscura del cereal. El alcaloide que causa la intoxicaci\u00f3n es la ergotamina (de la cual deriva el \u00e1cido lis\u00e9rgico) y que causaba alucinaciones, convulsiones y vasoconstricci\u00f3n arterial que pod\u00eda comportar la necrosis de los tejidos y la aparici\u00f3n de gangrena en las extremidades, con la consiguiente amputaci\u00f3n de los miembros. <\/p>\n\n\n\n<p>Desde tiempos antiguos el cornezuelo de centeno era usado, tambi\u00e9n, para provocar abortos. A mediados del s. XIX, se empezaron a conocer los alcaloides activos del hongo y se observ\u00f3 que pod\u00edan ser usados farmacol\u00f3gicamente, ya que, debido a la vasoconstricci\u00f3n, se pod\u00edan parar las hemorragias del parto. Dudley y Moir aislaron la ergometrina el a\u00f1o 1932 y demostraron que ten\u00eda una acci\u00f3n uterot\u00f2nica.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-resized\"><a href=\"https:\/\/blog.museunacional.cat\/wp-content\/uploads\/detallinferior.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blog.museunacional.cat\/wp-content\/uploads\/detallinferior-1024x866.jpg\" alt=\"Compartimento inferior derecho del Retablo de san Antonio Abad, del Maestro de Rubi\u00f3. A la izquierda, se ve el sepulcro del santo, sobre un altar. Un cl\u00e9rigo cura las llagas de un enfermo mientras otros esperan su turno.\" class=\"wp-image-34332\" width=\"768\" height=\"650\" srcset=\"https:\/\/blog.museunacional.cat\/wp-content\/uploads\/detallinferior-1024x866.jpg 1024w, https:\/\/blog.museunacional.cat\/wp-content\/uploads\/detallinferior-300x254.jpg 300w, https:\/\/blog.museunacional.cat\/wp-content\/uploads\/detallinferior-768x650.jpg 768w, https:\/\/blog.museunacional.cat\/wp-content\/uploads\/detallinferior.jpg 1212w\" sizes=\"auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<h6 class=\"wp-block-heading\" style=\"font-size:10px\">Compartimento inferior derecho del <em>Retablo de san Antonio Abad<\/em>, del Maestro de Rubi\u00f3. A la izquierda, se ve el sepulcro del santo, sobre un altar. Un cl\u00e9rigo cura las llagas de un enfermo mientras otros esperan su turno.<\/h6>\n\n\n\n<p>Hay constancia documental de varias epidemias de ergotismo, documentadas desde el s. IX hasta el s. XVII, que coincidieron, en general, con malas cosechas y con periodos de hambre. En estas circunstancias, los campesinos ten\u00edan una alimentaci\u00f3n muy deficitaria, que probablemente se limitaba, en muchos casos, en algunos corruscos de pan negro contaminado. La \u00faltima gran epidemia de ergotismo en Europa tuvo lugar en Francia el a\u00f1o 1951.<\/p>\n\n\n\n<p>Cl\u00ednicamente se pueden distinguir dos formas de ergotismo:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Ergotismo agudo<\/strong>. Se caracteriza por fuertes convulsiones espasm\u00f3dicas en extremidades con parestesias. Esta forma est\u00e1 m\u00e1s documentada en el Norte de Europa.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Ergotismo cr\u00f3nico<\/strong>. El aspecto dominante es una intensa vasoconstricci\u00f3n perif\u00e9rica. La enfermedad empezaba con una sensaci\u00f3n de fr\u00edo intenso y repentino en las extremidades que, m\u00e1s adelante, se convert\u00eda en una sensaci\u00f3n de ardor urente. Es por esta raz\u00f3n que tambi\u00e9n se le llamaba mal de los ardientes o fuego del infierno. La isquemia de las piernas pod\u00eda conducir a la gangrena seca con trombosis o a vasculopat\u00edas en las zonas acres, como las orejas, la nariz o los dedos. La necrosis de la zona afectada generalmente se sobreinfectaba y pod\u00eda comportar la amputaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En todos los casos, el ergotismo iba acompa\u00f1ado de fiebre alta, complementada con extra\u00f1as visiones y alucinaciones. Entre los alcaloides de Claviceps purpurea se han aislado sustancias afines en la dietilamida del \u00e1cido lis\u00e9rgico (LSD), hecho que explica este trastorn.<sup> <\/sup>Otros s\u00edntomas que se pueden observar en algunos casos de ergotismo son sedaci\u00f3n, hipotensi\u00f3n, hipoton\u00eda, v\u00f3mitos, cefaleas, paraplejia y, ocasionalmente, infarto de miocardio. La muerte se produce en el 10-20% de los casos.<\/p>\n\n\n\n<p>Aparte del retablo que comentamos, muchas otras obras de arte representan casos de ergotismo. En otros retablos dedicados a san Antonio Abad, como, por ejemplo, en el de Pere Garcia de Benavarri, del siglo XV (Colecci\u00f3n Harding de Chicago), encontramos personajes mutilados con pr\u00f3tesis de pierna (probable referencia al ergotismo).<\/p>\n\n\n\n<p>Las contracciones propias de esta patolog\u00eda han sido tambi\u00e9n representadas en varias obras de arte. Entre ellas, hay que citar al <em>Cristo crucificado<\/em> de Mathis Gr\u00fcnewald, del convento de los antonianos de Issenheim, donde se pueden apreciar las lesiones cut\u00e1neas y la distonia caracter\u00edstica en uno de los personajes. Por otra parte, la figura de Cristo, retorcida como los enfermos de ergotismo y con una terrible expresi\u00f3n de dolor, probablemente est\u00e1 inspirada en los enfermos que eran acogidos en el hospital de los antonianos.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/blog.museunacional.cat\/wp-content\/uploads\/1280px-Grunewald_Isenheim1-1024x769.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"769\" src=\"https:\/\/blog.museunacional.cat\/wp-content\/uploads\/1280px-Grunewald_Isenheim1-1024x769.jpg\" alt=\"Retablo de Issenheim, Mathis Gr\u00fcnewald, 1512-1516\" class=\"wp-image-34372\" srcset=\"https:\/\/blog.museunacional.cat\/wp-content\/uploads\/1280px-Grunewald_Isenheim1-1024x769.jpg 1024w, https:\/\/blog.museunacional.cat\/wp-content\/uploads\/1280px-Grunewald_Isenheim1-300x225.jpg 300w, https:\/\/blog.museunacional.cat\/wp-content\/uploads\/1280px-Grunewald_Isenheim1-768x577.jpg 768w, https:\/\/blog.museunacional.cat\/wp-content\/uploads\/1280px-Grunewald_Isenheim1.jpg 1280w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<h6 class=\"has-text-align-center wp-block-heading\" style=\"font-size:10px\"><em><a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Retablo_de_Isenheim\" data-type=\"URL\" data-id=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Retablo_de_Isenheim\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Retablo de Issenheim<\/a><\/em>, Mathis Gr\u00fcnewald, 1512-1516<\/h6>\n\n\n\n<p>La pintura del Hieronymus Bosch ha sido repetidamente estudiada para representar casos de ergotismo; aparecen varias mutilaciones y el uso de muletas.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-resized\"><a href=\"https:\/\/blog.museunacional.cat\/wp-content\/uploads\/Temptation_of_Saint_Anthony_central_panel_by_Bosch.jpeg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blog.museunacional.cat\/wp-content\/uploads\/Temptation_of_Saint_Anthony_central_panel_by_Bosch.jpeg\" alt=\"Panel central de Las tentaciones de san Antonio Abad, Hieronymus Bosch, 1501\" class=\"wp-image-34375\" width=\"656\" height=\"716\" srcset=\"https:\/\/blog.museunacional.cat\/wp-content\/uploads\/Temptation_of_Saint_Anthony_central_panel_by_Bosch.jpeg 874w, https:\/\/blog.museunacional.cat\/wp-content\/uploads\/Temptation_of_Saint_Anthony_central_panel_by_Bosch-275x300.jpeg 275w, https:\/\/blog.museunacional.cat\/wp-content\/uploads\/Temptation_of_Saint_Anthony_central_panel_by_Bosch-768x838.jpeg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 656px) 100vw, 656px\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<h6 class=\"has-text-align-left wp-block-heading\" style=\"font-size:10px\">Panel central de<em><a href=\"http:\/\/www.museudearteantiga.pt\/collections\/european-painting\/temptations-of-st-anthony\" data-type=\"URL\" data-id=\"http:\/\/www.museudearteantiga.pt\/collections\/european-painting\/temptations-of-st-anthony\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"> Las tentaciones de san Antonio Abad<\/a><\/em>, Hieronymus Bosch, 1501<\/h6>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n encontramos alusiones al ergotismo en las <em>Cantigas de Santa Mar\u00eda<\/em> de Alfonso X de Castilla (donde se le denomina mal de San Marcial y a las miniaturas que ilustran este texto en el C\u00f3dice Rico. En la \u00e9poca rom\u00e1nica tambi\u00e9n podemos ver simbolizado el ergotismo en los modillones de algunas iglesias rom\u00e1nicas como la de Javierrelatre, que hacen alusi\u00f3n a los miembros amputados como consecuencia de esta patolog\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">La orden de los antonianos<\/h3>\n\n\n\n<p>Volviendo al retablo de San Antonio y a la escena del cura que est\u00e1 curando a un enfermo del mal de San Ant\u00f3n, hay que comentar algo sobre la orden de los antonianos, los cl\u00e9rigos que se dedicaban al cuidado de los efectos del ergotismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Es por esta raz\u00f3n que hay que remontarse a la llegada del cuerpo de San Antonio en Europa. Los restos del santo fueron trasladados, en primer lugar, a Alejandr\u00eda desde la Tebaida -donde vivi\u00f3 y muri\u00f3 el santo- en las postrimer\u00edas del s. VI y, aproximadamente un siglo m\u00e1s tarde, a Constantinopla. El a\u00f1o 1070, Jocelyn de Ch\u00e2teauneuf y su cu\u00f1ado Guigues Disdier, naturales del Delfinat, las trasladaron a su pueblo natal, una aldea que entonces se llamaba \u201cLa Motte-au-Bois\u201d, a medio camino entre Grenoble y Valence. Pronto empezaron a llegar peregrinos a la tumba del santo, siguiendo la costumbre de aquel tiempo de ir a hacer peregrinaje a los lugares en los cuales se veneraban reliquias de santos para pedir ser curado taumat\u00fargicamente. Se difundi\u00f3 que el santo curaba lo que en Francia denominaban el mal de los ardientes o fuego de San Antonio. Tanta fue la afluencia de enfermos de este mal que los benedictinos del monasterio de Montmajor (cerca de Arles) recibieron el encargo de fundar una abad\u00eda en el pueblo, que desde entonces cambi\u00f3 su nombre y se denomin\u00f3 Saint-Antoine-l&#8217;Abbaye.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1095, el joven noble franc\u00e9s Gu\u00e9rin de Valloire, que sufr\u00eda el mal de los ardientes, hizo la promesa de dedicarse al cuidado de los enfermos si consegu\u00eda curarse. Una vez obtenida la milagrosa gracia, \u00e9l y su padre Gaston fundaron una peque\u00f1a comunidad de laicos, \u201cla compa\u00f1\u00eda de los hermanos de la limosna\u201d, bajo la protecci\u00f3n de san Antonio. Agrupados en un hospital, cuidaban de los enfermos de este mal.<\/p>\n\n\n\n<p>La orden fue aprobada aquel mismo a\u00f1o por el papa Urbano II, tomando el nombre de <em>Orden de los Caballeros de San Antonio<\/em> (<em>Canonici Regulares Sancti Agustini Ordinis Sancti Antonii Abbatis<\/em>), popularmente conocidos como los antonianos o antonitas. Su h\u00e1bito era negro con la letra <em>tau <\/em>azul en el pecho; y algunos autores creen que, esta letra, que aparece como s\u00edmbolo del santo, hac\u00eda referencia a las muletas que usaban los enfermos de ergotismo.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed pues, los primeros antonianos fueron una comunidad de seglares y estuvieron vinculados al monasterio benedictino de Saint-Antoine-l&#8217;Abbaye hasta que el a\u00f1o 1218 fueron reconocidos como orden mon\u00e1stica por el papa Honori III. En 1248 adoptaron la regla de san Agust\u00edn y el a\u00f1o 1297 Bonifacio VIII los reconoci\u00f3 c\u00e1nones propios, en la bula <em>Ad apostolicae dignitatis<\/em>. A partir de este momento, la comunidad toma el nombre de Orden de los Can\u00f3nigos Regulares de San Antonio de Viena. Pero las relaciones entre los benedictinos del santuario y los antonianos se hab\u00edan enturbiado y eran a menudo conflictivas, de manera que el papa decidi\u00f3 resolver las diferencias expulsando a los benedictinos del monasterio, oblig\u00e1ndolos a establecerse en la abad\u00eda de Montmajor y otorgando la exclusiva custodia del santuario y las reliquias a los antonianos, que ten\u00edan que pagar una renta al abad de Montmajor de 1.300 libras anuales como indemnizaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><a href=\"https:\/\/blog.museunacional.cat\/wp-content\/uploads\/a-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blog.museunacional.cat\/wp-content\/uploads\/a-2.jpg\" alt=\"H\u00e1bito de los can\u00f3nigos regulares de San Antonio de Viena\" class=\"wp-image-34335\" width=\"330\" height=\"530\" srcset=\"https:\/\/blog.museunacional.cat\/wp-content\/uploads\/a-2.jpg 660w, https:\/\/blog.museunacional.cat\/wp-content\/uploads\/a-2-187x300.jpg 187w, https:\/\/blog.museunacional.cat\/wp-content\/uploads\/a-2-638x1024.jpg 638w\" sizes=\"auto, (max-width: 330px) 100vw, 330px\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<h6 class=\"wp-block-heading\" style=\"font-size:10px\">H\u00e1bito de los can\u00f3nigos regulares de San Antonio de Viena<\/h6>\n\n\n\n<p>Y esto es justamente lo que representa el retablo del Maestro de Rubi\u00f3: un can\u00f3nigo antoniano que, con la ayuda de un monaguillo, lava y cura las heridas a un enfermo del fuego de san Antonio, durante el curso de un ritual delante de la tumba del santo, que aparece a la izquierda, en referencia a las reliquias de la casa madre de la orden, en Saint-Antoine-l&#8217;Abbaye.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Expansi\u00f3n de la orden de los antonianos<\/h3>\n\n\n\n<p>Poco despu\u00e9s, la comunidad se expandi\u00f3 y abri\u00f3 m\u00e1s hospitales en varios lugares de Francia, Italia y, sobre todo, en Flandes y Alemania. Tambi\u00e9n abrieron casas a Suecia, Chipre, Constantinopla y Atenas. La congregaci\u00f3n tuvo un gran impulso durante el s. XIV, cuando tambi\u00e9n tuvo que atender a los enfermos de peste negra, ya que la comunidad, aparte de los casos de ergotismo, atend\u00eda muchas otras enfermedades, especialmente la erisipela, que a menudo se confund\u00eda con el ergotismo. Hacia el siglo XV llegaron a tener 370 hospitales y pedidos, con m\u00e1s de 10.000 monjes, y de la orden salieron algunas destacadas personalidades eclesi\u00e1sticas. Entre sus privilegios estaba la atenci\u00f3n a los enfermos de la Curia Pontificia.<\/p>\n\n\n\n<p>Los hospitales de los antonianos eran muy austeros. Normalmente ten\u00edan una cocina con refectorio o un lugar para hacer las comidas, un dormitorio, la capilla y algunos locales de servicio. Serv\u00edan para hospedar a los peregrinos y los enfermos, pero, con el tiempo, el cuidado de enfermos acab\u00f3 siendo la tarea primordial de los establecimientos.<\/p>\n\n\n\n<p>En la pen\u00ednsula Ib\u00e9rica se establecieron ya desde el s. XII en varias poblaciones de los reinos de Castilla y de Navarra y a lo largo del Camino de Santiago, destacando el de Castrojeriz (1146), que fue otorgado por privilegio de Alfonso VIII a los peregrinos, y que fue la sede del comendador mayor y preceptor general para la Corona de Castilla, Portugal y, m\u00e1s tarde, de las Indias Occidentales. Progresivamente, se abrieron hospitales en muchas otras ciudades del reino de Castilla.<\/p>\n\n\n\n<p>En Navarra, el a\u00f1o 1274 se abri\u00f3 la comanda de Olite, el convento-hospital que fue la sede del Comanda General de los reinos de Navarra y de la Corona de Arag\u00f3n. En tierras catalanas los antonianos fundaron hospitales en Cervera, donde llegaron el a\u00f1o 1215, y, m\u00e1s adelante, en L\u00e9rida (1271), T\u00e0rrega, Valls (1313) y Perpi\u00f1\u00e1n (1319). El \u00faltimo establecimiento fue el de Barcelona, en 1430. Tambi\u00e9n fundaron hospitales en Valencia y Orihuela. La comunidad de Mallorca se estableci\u00f3 en la ciudad el mismo a\u00f1o de la conquista, ya que el rey Jaime I les cedi\u00f3 unas casas de la calle San Miquel y de otras posesiones en Inca. El s. XV, la iglesia de San Antoniet de sa Puerta (llamada as\u00ed por estar situada al lado de una de las puertas de la muralla) pas\u00f3 a depender de la comunidad de antonianos.<\/p>\n\n\n\n<p>Los antonianos, no llegaron a Barcelona hasta el s. XV, y se establecieron cerca del portal de la muralla de poniente, donde construyeron un hospital, una iglesia y un convento el a\u00f1o 1430. Se encargaban del control sanitario de los forasteros que llegaban a la ciudad. El de Barcelona fue el \u00faltimo convento en funcionamiento de la Pen\u00ednsula como consecuencia de un retroceso en la orden, a partir del siglo XVII, cuando se empez\u00f3 a relacionar el origen del ergotismo con el cornezuelo de centeno. En los reinos hisp\u00e1nicos, la orden hab\u00eda desaparecido el a\u00f1o 1791, cuando P\u00edo VI la disolvi\u00f3 a petici\u00f3n de Carlos III: los bienes y rentas de la orden pasaron a ser de los hospitales, de las iglesias y de los ayuntamientos de los lugares donde radicaban las fundaciones. El papa P\u00edo VII integr\u00f3 posteriormente los antonianos en la Orden de Malta.<\/p>\n\n\n\n<p>Aun as\u00ed, algunos antonianos siguieron en el convento de Barcelona hasta el a\u00f1o 1806.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-resized\"><a href=\"https:\/\/blog.museunacional.cat\/wp-content\/uploads\/Angel-Toldra-Viazo.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blog.museunacional.cat\/wp-content\/uploads\/Angel-Toldra-Viazo-1024x899.jpg\" alt=\"Portalada de la antigua iglesia de san Antonio Abad de Barcelona, despu\u00e9s del incendio de 1909. (Foto: \u00c0ngel Toldr\u00e0 Viazo).\" class=\"wp-image-34344\" width=\"512\" height=\"450\" srcset=\"https:\/\/blog.museunacional.cat\/wp-content\/uploads\/Angel-Toldra-Viazo-1024x899.jpg 1024w, https:\/\/blog.museunacional.cat\/wp-content\/uploads\/Angel-Toldra-Viazo-300x263.jpg 300w, https:\/\/blog.museunacional.cat\/wp-content\/uploads\/Angel-Toldra-Viazo-768x674.jpg 768w, https:\/\/blog.museunacional.cat\/wp-content\/uploads\/Angel-Toldra-Viazo.jpg 1107w\" sizes=\"auto, (max-width: 512px) 100vw, 512px\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<h6 class=\"wp-block-heading\" style=\"font-size:10px\">Portalada de la antigua iglesia de san Antonio Abad de Barcelona, despu\u00e9s del incendio de 1909. (Foto: \u00c0ngel Toldr\u00e0 Viazo).<\/h6>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-resized\"><a href=\"https:\/\/blog.museunacional.cat\/wp-content\/uploads\/Z-anto20.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blog.museunacional.cat\/wp-content\/uploads\/Z-anto20-1024x683.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-34348\" width=\"512\" height=\"342\" srcset=\"https:\/\/blog.museunacional.cat\/wp-content\/uploads\/Z-anto20-1024x683.jpg 1024w, https:\/\/blog.museunacional.cat\/wp-content\/uploads\/Z-anto20-300x200.jpg 300w, https:\/\/blog.museunacional.cat\/wp-content\/uploads\/Z-anto20-768x512.jpg 768w, https:\/\/blog.museunacional.cat\/wp-content\/uploads\/Z-anto20.jpg 1050w\" sizes=\"auto, (max-width: 512px) 100vw, 512px\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<h6 class=\"wp-block-heading\" style=\"font-size:10px\">Dintel del hospital antoniano de Barcelona. Arxiu Provincial de l\u2019Escola Pia de Catalunya (APEPC 11-17-22 caja 2 n\u00fam. 26)<\/h6>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">El cuidado de los enfermos del fuego de san Antonio<\/h3>\n\n\n\n<p>Cuando un enfermo era acogido en uno de los hospitales, los antonianos proced\u00edan a varios rituales y tratamientos.<\/p>\n\n\n\n<p>El primero que se practicaba era un lavado ritual y, a continuaci\u00f3n, la untura de las heridas con manteca de cerdo. Esta es, probablemente, la escena que representa el retablo del maestro de Rubi\u00f3. El monaguillo sostiene un recipiente con manteca de cerdo, con la cual el antoniano unge las heridas de un enfermo. Este cuidado higi\u00e9nico actuaba como emoliente y reduc\u00eda el riesgo de sobreinfecci\u00f3n de las zonas necr\u00f3ticas. El uso de la manteca de cerdo se vincul\u00f3 de tal manera con las pr\u00e1cticas de los antonianos, que pronto el cerdo se convirti\u00f3 en un animal emblem\u00e1tico del santo, que figur\u00f3 en la iconograf\u00eda, acompa\u00f1ado siempre por este animal, y de aqu\u00ed deriv\u00f3 tambi\u00e9n el nombre de <em>Sant Antoni del Porquet<\/em>, muy vivo todav\u00eda en Catalu\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/blog.museunacional.cat\/wp-content\/uploads\/almoina.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"467\" height=\"406\" src=\"https:\/\/blog.museunacional.cat\/wp-content\/uploads\/almoina.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-34387\" srcset=\"https:\/\/blog.museunacional.cat\/wp-content\/uploads\/almoina.png 467w, https:\/\/blog.museunacional.cat\/wp-content\/uploads\/almoina-300x261.png 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 467px) 100vw, 467px\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<h6 class=\"wp-block-heading\" style=\"font-size:10px\">Compartimento inferior derecho del <em>Retablo de san Antonio Abad<\/em>, del Maestro de Rubi\u00f3. Detalle del monaguillo con el recipiente<\/h6>\n\n\n\n<p>A las representaciones de San Antonio, aparte del cerdo, se pueden encontrar otros atributos alusivos al ergotismo, como miembros amputados o llamas (en referencia al dolor urente causado por la enfermedad) y, sobre todo, la tau o el bast\u00f3n en forma de tau, convertido en el s\u00edmbolo por antonomasia del santo. Otro atributo era la campanilla, que a veces encontramos colgada del b\u00e1culo del santo, y que era una especie de amuleto usado para alejar a los demonios.<\/p>\n\n\n\n<p>Un aspecto fundamental del tratamiento era la dieta. Los antonianos daban a los enfermos pan elaborado \u00fanicamente con harina de trigo. Como  se alimentaban con pan de trigo, que no pod\u00eda estar contaminado por el par\u00e1sito del centeno, los enfermos mejoraban. Tenemos noticia de los panes de San Antonio, marcados siempre con el s\u00edmbolo tau desde el s. XI. Todav\u00eda hoy se distribuyen ritualmente en muchas iglesias el d\u00eda de San Antonio Abad, el 17 de enero.<\/p>\n\n\n\n<p>Los enfermos recib\u00edan tambi\u00e9n al santo vino, que se guardaba en las bodegas de los hospitales. Era un vino que hab\u00eda estado en contacto con las reliquias del santo el d\u00eda de la Ascensi\u00f3n. Todos los establecimientos antonianos pose\u00edan algunas de estas reliquias. El santo vino era de alta graduaci\u00f3n alcoh\u00f3lica y conten\u00eda, adem\u00e1s, costosos y ex\u00f3ticos ingredientes a\u00f1adidos, como mirra, oro o az\u00facar. Adem\u00e1s de ser ingerido, el vino se usaba t\u00f3picamente para las lesiones cut\u00e1neas de los enfermos y debi\u00f3 tener una cierta acci\u00f3n antis\u00e9ptica y epitelitzante.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-resized\"><a href=\"https:\/\/blog.museunacional.cat\/wp-content\/uploads\/gravat.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blog.museunacional.cat\/wp-content\/uploads\/gravat-749x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-34351\" width=\"375\" height=\"512\" srcset=\"https:\/\/blog.museunacional.cat\/wp-content\/uploads\/gravat-749x1024.jpg 749w, https:\/\/blog.museunacional.cat\/wp-content\/uploads\/gravat-219x300.jpg 219w, https:\/\/blog.museunacional.cat\/wp-content\/uploads\/gravat-768x1051.jpg 768w, https:\/\/blog.museunacional.cat\/wp-content\/uploads\/gravat.jpg 840w\" sizes=\"auto, (max-width: 375px) 100vw, 375px\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<h6 class=\"wp-block-heading\" style=\"font-size:10px\">Grabado que representa San Antonio Abad con sus atributos: miembros amputados, colgados a la parte superior; enfermos de ergotismo mutilados o con muletas; l tau del b\u00e1culo y del h\u00e1bito; campanillas (en el b\u00e1culo o portadas por los enfermos). En la parte de abajo se representan esquem\u00e1ticamente las llamas (referencia al dolor urente del \u201cfuego de San Antonio\u201d) y el cerdo. Algunos enfermos llevan ofrendas o exvotos. Xilograf\u00eda alemana del siglo XV. (Fuente: \u201cSantos sanadores\u201d. Barcelona: Laboratorios Ciba, 1948).<\/h6>\n\n\n\n<p>Finalmente, los hospitales de San Antonio dispon\u00edan de expertos cirujanos que colaboraban. Los monjes antonitas, sin embargo, no pod\u00edan realizar estas intervenciones directamente, ya que por disposici\u00f3n del Concilio de Tours (1163), los cl\u00e9rigos no pod\u00edan ejercer la medicina y, todav\u00eda menos, la cirug\u00eda y los actos cruentos. Una de las t\u00e9cnicas usadas habitualmente era el m\u00e9todo de la aserradura, que se realizaba con una sierra caliente sobre el miembro afectado. Los miembros amputados eran desecados y exhibidos en las puertas de los hospitales, hecho que les atribuy\u00f3 el nombre de \u00abhospitales de los desmembrados\u201d, con el que a menudo se conoc\u00edan. El Hospital de la Orden de San Antonio en Viena, ya bien avanzado el s. XVII, dispon\u00eda de una abundante colecci\u00f3n de miembros, unos enlucidos y otros ennegrecidos por la necrosis, como exvoto de los enfermos que hab\u00edan recibido asistencia. Como los miembros necrosados \u2014que tambi\u00e9n pod\u00edan ser usados por los enfermos amputados\u2014 estaban afectados por una gangrena seca, no se corromp\u00edan, y es por esta raz\u00f3n que los mendigos, que cuando abandonaban el hospital se encontraban abocados a la mendicidad, los exhib\u00edan para conmover a la gente y conseguir, as\u00ed, m\u00e1s limosnas. Eso se puede ver representado en algunas obras de arte como el Jard\u00edn de las Delicias del Hieronymus Bosch, o en el tapiz de la Marcha de San Mart\u00edn (s. XVI) conservado en el Escorial.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-resized\"><a href=\"https:\/\/blog.museunacional.cat\/wp-content\/uploads\/b-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blog.museunacional.cat\/wp-content\/uploads\/b-1-638x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-34340\" width=\"319\" height=\"512\" srcset=\"https:\/\/blog.museunacional.cat\/wp-content\/uploads\/b-1-638x1024.jpg 638w, https:\/\/blog.museunacional.cat\/wp-content\/uploads\/b-1-187x300.jpg 187w, https:\/\/blog.museunacional.cat\/wp-content\/uploads\/b-1.jpg 660w\" sizes=\"auto, (max-width: 319px) 100vw, 319px\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<h6 class=\"wp-block-heading\" style=\"font-size:10px\">Xilograf\u00eda alemana coloreada representando una amputaci\u00f3n por el m\u00e9todo de la \u201cserrer\u00eda\u201d<\/h6>\n\n\n\n<p>En definitiva, el retablo de San Antonio del maestro de Rubi\u00f3 nos ilustra sobre un interesante cap\u00edtulo de la historia de una enfermedad, el ergotismo, que caus\u00f3 estragos durante muchos siglos, y constituye un documento visual, art\u00edstico e hist\u00f3rico del papel de los antonianos en el tratamiento de los que sufr\u00edan la intoxicaci\u00f3n por el cornezuelo de centeno.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dr. Xavier Sierra i Valent\u00ed Este texto es un extracto del art\u00edculo \u00abEl retablo de San Antonio Abad, el ergotismo y los antonianos\u00bb que Xavier Serra i Valent\u00ed public\u00f3 en Gimbernat: Revista de Historia de la Medicina y de las Ciencias de la Salud, 2021 , vol. 75, p. 169-180. &nbsp;En las salas de arte&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":563,"featured_media":34327,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[14,41],"tags":[611,974,1850],"class_list":["post-34407","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-coleccion","category-investigacion","tag-coleccion-es","tag-investigacion-es","tag-medicina","author-xavier-sierra"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/blog.museunacional.cat\/wp-content\/uploads\/045854-cjt_090274_3-scaled.jpg","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p4tWCI-8WX","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blog.museunacional.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/34407","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blog.museunacional.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blog.museunacional.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.museunacional.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/563"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.museunacional.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=34407"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/blog.museunacional.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/34407\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":34411,"href":"https:\/\/blog.museunacional.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/34407\/revisions\/34411"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.museunacional.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/34327"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blog.museunacional.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=34407"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.museunacional.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=34407"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.museunacional.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=34407"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}