
{"id":21281,"date":"2020-06-18T10:52:11","date_gmt":"2020-06-18T10:52:40","guid":{"rendered":"https:\/\/blog.museunacional.cat\/?p=21281"},"modified":"2020-06-18T10:52:40","modified_gmt":"2020-06-18T10:52:40","slug":"carmen-bastian-de-fortuny-problemas-de-recepcion-e-interpretacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.museunacional.cat\/es\/carmen-bastian-de-fortuny-problemas-de-recepcion-e-interpretacion\/","title":{"rendered":"Carmen Basti\u00e1n de Fortuny: problemas de recepci\u00f3n e interpretaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<h6 class=\"wp-block-heading\">Francesc Qu\u00edlez<\/h6>\n\n\n\n<p>A lo largo de su carrera art\u00edstica, <strong>fueron muy escasas las ocasiones en las que <\/strong><a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Mariano_Fortuny\"><strong>Fortuny<\/strong><\/a><strong> cultiv\u00f3 la tem\u00e1tica del desnudo femenino<\/strong>; un g\u00e9nero con el que siempre mantuvo una actitud preventiva y por el que no sinti\u00f3 una especial predilecci\u00f3n, si exceptuamos dos producciones muy ic\u00f3nicas que, con el paso del tiempo, se han convertido en dos de sus trabajos m\u00e1s admirados.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><em>La Odalisca<\/em>: la primera incursi\u00f3n de Fortuny en el desnudo femenino<\/h3>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><a href=\"https:\/\/www.museunacional.cat\/es\/colleccio\/la-odalisca\/maria-fortuny\/010691-000\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"600\" height=\"414\" src=\"https:\/\/blog.museunacional.cat\/wp-content\/uploads\/La-Odalisca-Fortuny.jpg\" alt=\"Mariano Fortuny, L\u2019Odalisca, 1861\" class=\"wp-image-21271\" srcset=\"https:\/\/blog.museunacional.cat\/wp-content\/uploads\/La-Odalisca-Fortuny.jpg 600w, https:\/\/blog.museunacional.cat\/wp-content\/uploads\/La-Odalisca-Fortuny-300x207.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/a><figcaption>Mariano Fortuny, <a href=\"https:\/\/www.museunacional.cat\/es\/colleccio\/la-odalisca\/maria-fortuny\/010691-000\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><em>La Odalisca<\/em><\/a>, 1861<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>El primero de ellos, <a href=\"https:\/\/www.museunacional.cat\/es\/colleccio\/la-odalisca\/maria-fortuny\/010691-000\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><em>la Odalisca<\/em><\/a>, obra enmarcada en su ya conocida <strong>querencia por la tem\u00e1tica orientalista<\/strong>, fue realizado en Roma en 1861 y, a pesar de resultar una imagen que sigue concitando una gran unanimidad cr\u00edtica, y despierta una gran admiraci\u00f3n, conviene no olvidar que <strong>respondi\u00f3 a las necesidades formativas del artista<\/strong>. Al fin y al cabo, <strong>la pintura naci\u00f3 como un acto reflejo, una respuesta obligada a la petici\u00f3n de la Diputaci\u00f3n de Barcelona, que le reclamaba alguna muestra de sus progresos como artista<\/strong>, que viniera a corroborar que la decisi\u00f3n que hab\u00eda tomado, la de sufragar los gastos de su beca de pensionado en Roma, hab\u00eda merecido la pena. Con anterioridad, en 1860, el reusense ya hab\u00eda realizado su primer viaje a Marruecos y hab\u00eda comenzado a trabajar, entre otros, en el cuadro de la <a href=\"https:\/\/www.museunacional.cat\/es\/colleccio\/la-batalla-de-tetuan\/maria-fortuny\/010695-000\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><em>Batalla de Tetu\u00e1n<\/em><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Este contexto hist\u00f3rico es importante recordarlo ya que, contrariamente a lo que pod\u00eda resultar m\u00e1s previsible, la aproximaci\u00f3n del pintor al tema orientalista fue, en cierto modo, decepcionante, ya que en el caso que nos ocupa, lejos de distanciarse de los t\u00f3picos y estereotipos culturales, o de abordar el tema sin prejuicios, ni deudas literarias, mostr\u00f3 una actitud indisimulada de subrayar la imagen &nbsp;m\u00e1s convencional, renunciando al bagaje que hab\u00eda asimilado durante esta primera <strong>estancia marroqu\u00ed y que tuvo una repercusi\u00f3n muy beneficiosa para su evoluci\u00f3n como pintor<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Carmen Basti\u00e1n, &nbsp;una obra desconcertante y enigm\u00e1tica<\/h3>\n\n\n\n<p>Diez a\u00f1os m\u00e1s tarde, en el contexto de actuaci\u00f3n granadina, <strong>Fortuny volvi\u00f3 a reencontrarse con la tem\u00e1tica del desnudo femenino y en ese tiempo transcurrido la metamorfosis fue total.<\/strong> &nbsp;Las referencias literarias, o la evocaci\u00f3n de las tipolog\u00edas mitol\u00f3gicas o sagradas hab\u00edan sido abandonadas y hab\u00edan dado paso <strong>a una obra original, desconcertante y, al mismo tiempo, compleja, por enigm\u00e1tica<\/strong>. Un enigma que hoy en d\u00eda sigue siendo dif\u00edcil de desentra\u00f1ar y que nos plantea un gran n\u00famero de interrogantes y que cuestiona muchas de nuestras propias certidumbres sobre el autor, o sobre la forma de acercarse a un tema que no dejaba de constituir un tab\u00fa en su \u00e9poca.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin duda, &nbsp;<a href=\"https:\/\/www.museunacional.cat\/es\/colleccio\/carmen-bastian\/maria-fortuny\/214438-000\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><em>Carmen Basti\u00e1n<\/em><\/a>, debido a su rareza, e incluso excepcionalidad, es un trabajo inclasificable. <strong>\u00bfEstamos ante un retrato, es una pintura de g\u00e9nero costumbrista o se trata de una provocaci\u00f3n, una especie de divertimento extravagante?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><a href=\"https:\/\/www.museunacional.cat\/es\/colleccio\/carmen-bastian\/maria-fortuny\/214438-000\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"600\" height=\"433\" src=\"https:\/\/blog.museunacional.cat\/wp-content\/uploads\/Carmen-Bastian-Fortuny.jpg\" alt=\"Mariano Fortuny, Carmen Basti\u00e1n, hacia 1871-1872 \" class=\"wp-image-21273\" srcset=\"https:\/\/blog.museunacional.cat\/wp-content\/uploads\/Carmen-Bastian-Fortuny.jpg 600w, https:\/\/blog.museunacional.cat\/wp-content\/uploads\/Carmen-Bastian-Fortuny-300x217.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/a><figcaption>Mariano Fortuny, <a href=\"https:\/\/www.museunacional.cat\/es\/colleccio\/carmen-bastian\/maria-fortuny\/214438-000\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><em>Carmen Basti\u00e1n<\/em><\/a>, hacia 1871-1872&nbsp;<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Para empezar, no hay duda de que nos encontramos ante <strong>una pintura que debe ser le\u00edda en clave interna<\/strong>, incluso nos atrever\u00edamos a decir intimista, porque <strong>se incluye en la categor\u00eda de las pr\u00e1cticas art\u00edsticas privadas<\/strong>, en las que concurre una intenci\u00f3n restrictiva, limitada al solazo, al divertimento de su creador. Sin embargo, al pasar a&nbsp; formar parte de una colecci\u00f3n patrimonial p\u00fablica, su exposici\u00f3n permanente ha reconvertido la inicial intenci\u00f3n ocultista, reservada a la mirada privativa del creador, dejando en entredicho, en suspenso, la primera idea del artista y provocando un problema de recepci\u00f3n est\u00e9tica, ya que <strong>Fortuny nunca la concibi\u00f3 para que fuera adquirida por un supuesto cliente<\/strong>, ni mucho menos pudo imaginar que esta irreverente pintura acabar\u00eda colgando de la pared de una sala de un museo p\u00fablico.<\/p>\n\n\n\n<p>La prueba es que <strong>la familia,<\/strong> incapaz de aceptar una obra de estas caracter\u00edsticas, al considerarla un extrav\u00edo de su autor, <strong>la acab\u00f3 convirtiendo en una rareza prohibida, un objeto que era necesario ocultar<\/strong> porque evocaba los fantasmas del pasado e incluso contribu\u00eda a desmitificar la aureola de respetabilidad que siempre le hab\u00eda acompa\u00f1ado, su reputaci\u00f3n como artista laureado. Era necesario exorcizar esta \u201cdesviaci\u00f3n\u201d pecaminosa, velando la composici\u00f3n, dificultando su contemplaci\u00f3n, ya que generaba una gran incomodidad y no ten\u00eda una f\u00e1cil explicaci\u00f3n. Lejos de advertir su fuerza magn\u00e9tica, de celebrarla como un aut\u00e9ntico logro pict\u00f3rico, la familia adopt\u00f3 una posici\u00f3n conservadora y renunci\u00f3 a compartirla, someti\u00e9ndola a un juicio moral que la condenaba eternamente al m\u00e1s absoluto ostracismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta apreciaci\u00f3n explicar\u00eda la existencia de <strong>un legendario relato oral, que contribuy\u00f3 a envolverla en una bruma de misterio<\/strong>; el citado episodio mencionaba la existencia de una cortina que imped\u00eda su visi\u00f3n y \u00fanicamente se pod\u00eda acceder a ella, despu\u00e9s de descorrer este velo. En cierto modo, el comportamiento familiar, de la imagen velada, mostraba ciertas semejanzas con los famosos gabinetes privados reales, dedicados a ocultar las im\u00e1genes prohibidas de mujeres desnudas, que eran desveladas en ocasiones especiales. Si bien, en este caso, detr\u00e1s de estos comportamientos exist\u00eda un pretexto sagrado o mitol\u00f3gico que permit\u00eda descubrir el misterio y poder compartirlo, como no pod\u00eda ser de otro modo, con una \u00e9lite masculina.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">La vulgaridad de Carmen Basti\u00e1n en medio de una sociedad moralista y clasista<\/h3>\n\n\n\n<p>Aunque ya no nos pueda escandalizar, s\u00ed que debemos reconocer que <strong>estamos ante una obra desconcertante, casi ins\u00f3lita, de lectura interpretativa dif\u00edcil <\/strong>y es innegable que, m\u00e1s all\u00e1 de determinados aspectos estil\u00edsticos, cuesta reconocer en ella las caracter\u00edsticas que definen la figura de su creador. Lo cierto es que <strong>el supuesto erotismo de la imagen queda atenuado e incluso neutralizado por la vulgaridad y la desfachatez con la que la protagonista muestra su sexo<\/strong>, sin ning\u00fan tipo de reparo, ni sensualidad. Tampoco se trata de un ejercicio mis\u00f3gino, voyerista, o lascivo, ya que la mujer, al mantener una actitud ordinaria, no es contemplada como un objeto er\u00f3tico o sensual que pueda ser capaz de despertar las pulsiones er\u00f3ticas masculinas.<\/p>\n\n\n\n<p>Lejos de cosificar la imagen, o de fijar unos c\u00f3digos compartidos y reconocidos por el espectador, Fortuny parece dejarse embriagar por la banalidad de la imagen, sin entrar a enjuiciar moralmente el comportamiento de la protagonista. Sin embargo, en la representaci\u00f3n s\u00ed que parece subyacer un deseo de <strong>poner en valor la actitud desprejuiciada de una persona que no se deja influir ni por las costumbres, ni por las convenciones,&nbsp; ni por los valores morales de la sociedad burguesa<\/strong>. En este sentido, el pintor se limita a mostrar, con una cierta actitud clasista, e incluso paternalista y condescendiente, la imagen de una mujer que se rige por unos principios, que cabr\u00eda calificar como primitivos, y que responde a impulsos e instintos que no han sido sometidos, ni corregidos por la educaci\u00f3n y la moral burguesas.<\/p>\n\n\n\n<p>En cierto modo, sin pretenderlo, el reusense <strong>adopta una actitud de superioridad moral<\/strong>, ya que se congratula de poder contemplar y mostrar este gesto desinhibido y sin ning\u00fan tipo de cortapisas, pero, al mismo tiempo, no oculta la necesidad de dejar bien patente que \u00e9l pertenece a otro grupo social; un grupo en el que este tipo de actuaciones consideradas vulgares y chabacanas no tienen cabida por extempor\u00e1neas e irracionales.<\/p>\n\n\n\n<p>Estos prejuicios clasistas tambi\u00e9n podr\u00edan hacerse extensivos al c\u00edrculo social del pintor. Para todos sus m\u00e1s allegados, una obra de esta naturaleza, habr\u00eda despertado una respuesta l\u00f3gica de incomprensi\u00f3n y perplejidad. Si efectuamos un ejercicio de ciencia ficci\u00f3n, podemos convenir en que, muy dif\u00edcilmente, en caso de haber tenido la ocasi\u00f3n de contemplarla, la receptividad hubiera sido positiva.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Una obra provocativa, sin quererlo<\/h3>\n\n\n\n<p>A nuestro juicio, las anteriores reflexiones pondr\u00edan, pues, en entredicho la supuesta intencionalidad transgresora de la composici\u00f3n, ya que <strong>la pintura no fue, ni mucho menos, concebida para satisfacer un objetivo de provocaci\u00f3n<\/strong>, ni puede enmarcarse en el contexto en el que surgieron otras obras contempor\u00e1neas, de parecidas caracter\u00edsticas, como fue el caso de la <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Olympia_(Manet)\"><em>Olympia<\/em> de Manet<\/a>, o el <a href=\"https:\/\/www.musee-orsay.fr\/es\/colecciones\/obras-comentadas\/busqueda.html?no_cache=1&amp;zoom=1&amp;tx_damzoom_pi1%5BshowUid%5D=2406\"><em>El origen del mundo<\/em><\/a>de Courbet, con las que muchas veces se la ha querido comparar. Creemos que las analog\u00edas son exageradas y gratuitas, porque en el caso de estas dos \u00faltimas, s\u00ed que existi\u00f3 una intencionalidad por parte de sus autores de cuestionar determinadas convenciones sociales y culturales, a lo que cabr\u00eda a\u00f1adir, entre otros aspectos, un cuestionamiento del rol tradicional asignado a los g\u00e9neros art\u00edsticos.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery columns-2 is-cropped wp-block-gallery-2 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\"><ul class=\"blocks-gallery-grid\"><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"940\" height=\"788\" src=\"https:\/\/blog.museunacional.cat\/wp-content\/uploads\/Gustave-Courbet-El-origen-del-mundo.jpg\" alt=\"\" data-id=\"21274\" data-full-url=\"https:\/\/blog.museunacional.cat\/wp-content\/uploads\/Gustave-Courbet-El-origen-del-mundo.jpg\" data-link=\"https:\/\/blog.museunacional.cat\/?attachment_id=21274\" class=\"wp-image-21274\" srcset=\"https:\/\/blog.museunacional.cat\/wp-content\/uploads\/Gustave-Courbet-El-origen-del-mundo.jpg 940w, https:\/\/blog.museunacional.cat\/wp-content\/uploads\/Gustave-Courbet-El-origen-del-mundo-300x251.jpg 300w, https:\/\/blog.museunacional.cat\/wp-content\/uploads\/Gustave-Courbet-El-origen-del-mundo-768x644.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 940px) 100vw, 940px\" \/><\/figure><\/li><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"940\" height=\"788\" src=\"https:\/\/blog.museunacional.cat\/wp-content\/uploads\/Olympia-Manet.jpg\" alt=\"\" data-id=\"21275\" data-full-url=\"https:\/\/blog.museunacional.cat\/wp-content\/uploads\/Olympia-Manet.jpg\" data-link=\"https:\/\/blog.museunacional.cat\/?attachment_id=21275\" class=\"wp-image-21275\" srcset=\"https:\/\/blog.museunacional.cat\/wp-content\/uploads\/Olympia-Manet.jpg 940w, https:\/\/blog.museunacional.cat\/wp-content\/uploads\/Olympia-Manet-300x251.jpg 300w, https:\/\/blog.museunacional.cat\/wp-content\/uploads\/Olympia-Manet-768x644.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 940px) 100vw, 940px\" \/><\/figure><\/li><\/ul><figcaption class=\"blocks-gallery-caption\">Gustave Courbet, <em><a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/www.musee-orsay.fr\/es\/colecciones\/obras-comentadas\/busqueda.html?no_cache=1&amp;zoom=1&amp;tx_damzoom_pi1%5BshowUid%5D=2406\" target=\"_blank\">L&#8217;<\/a><\/em><a href=\"https:\/\/www.musee-orsay.fr\/es\/colecciones\/obras-comentadas\/busqueda.html?no_cache=1&amp;zoom=1&amp;tx_damzoom_pi1%5BshowUid%5D=2406\"><em>origen del m\u00f3n<\/em><\/a><em>, <\/em>1866. Par\u00eds, Mus\u00e9e d\u2019Orsay \u00a9 RMN-Grand Palais (Mus\u00e9e d&#8217;Orsay) \/ Herv\u00e9 Lewandowski y Edouard Manet <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/www.musee-orsay.fr\/es\/colecciones\/catalogo-de-obras\/resultat-collection.html?no_cache=1&amp;zoom=1&amp;tx_damzoom_pi1%5Bzoom%5D=0&amp;tx_damzoom_pi1%5BxmlId%5D=000712&amp;tx_damzoom_pi1%5Bback%5D=es%2Fcolecciones%2Fcatalogo-de-obras%2Fresultat-collection.html%3Fno_cache%3D1%26zsz%3D9\" target=\"_blank\"><em>Olympia<\/em><\/a><em>, <\/em>1863. Mus\u00e9e d&#8217;Orsay, Paris, France \u00a9photo mus\u00e9e d&#8217;Orsay\/rmn<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Sin embargo, a pesar de lo expuesto, tambi\u00e9n no es menos cierto que <strong>la contemplaci\u00f3n de la obra no deja indiferente a nadie y suele provocar un gran impacto emocional <\/strong>e incluso una l\u00f3gica reacci\u00f3n de estupor, ya que, como hemos mencionado anteriormente, se trata de un trabajo muy alejado de la sensibilidad del pintor y, aunque pueda resultar una obviedad, se trata de una producci\u00f3n inusual, por at\u00edpica, de su forma de entender la pr\u00e1ctica pict\u00f3rica e incluso distanciada de su cosmovisi\u00f3n.&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Carmen Basti\u00e1n: Una obra inacabada de Fortuny<\/h3>\n\n\n\n<p>Sin entrar en consideraciones valorativas sobre el significado, o el simbolismo de una obra tan sorprendente, s\u00ed que queremos destacar un aspecto interesante porque nos permite conectar con <strong>un leitmotiv muy presente en toda su producci\u00f3n<\/strong>: el del <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Non_finito\">non finito<\/a>. Se trata de un t\u00f3pico recurrente que abre una perspectiva diferente y plantea la necesidad de revisar determinados estereotipos historiogr\u00e1ficos. No en vano, actuaciones de este tipo ponen <strong>en entredicho la supuesta condici\u00f3n perfeccionista y preciosista del artista.<\/strong> Al mismo tiempo, engrandecen al personaje ya que no deja de tratarse de una muestra de debilidad, de duda o de vacilaci\u00f3n que le lleva a arrojar, de manera inesperada, la toalla, a reconocer sus limitaciones, frustraciones o incluso, porque no especular sobre ello, un prop\u00f3sito de construir una opci\u00f3n alternativa al canon.<\/p>\n\n\n\n<p>De hecho, la obra, en s\u00ed misma, aunque no deja de constituir un fen\u00f3meno parad\u00f3jico, <strong>pertenece a esta categor\u00eda de obras inacabadas, dejadas a medio hacer, lo cual incrementa a\u00fan m\u00e1s el halo de misterio que la envuelve<\/strong>. Si efectuamos una mirada de aproximaci\u00f3n podemos observar, como un recurso tambi\u00e9n frecuente en otras realizaciones suyas, la inquietante presencia de una figura, representada en la pared blanca que cierra la composici\u00f3n, muy esbozada, apenas perfilada y que adopta las caracter\u00edsticas de un grafiti, o un simple garabato visual.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/www.museunacional.cat\/es\/colleccio\/carmen-bastian\/maria-fortuny\/214438-000\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"444\" height=\"400\" src=\"https:\/\/blog.museunacional.cat\/wp-content\/uploads\/camen-bastian-detall-1.jpg\" alt=\"Detalle de la figura que aparece en la pintura Carmen Basti\u00e1n\" class=\"wp-image-21300\" srcset=\"https:\/\/blog.museunacional.cat\/wp-content\/uploads\/camen-bastian-detall-1.jpg 444w, https:\/\/blog.museunacional.cat\/wp-content\/uploads\/camen-bastian-detall-1-300x270.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 444px) 100vw, 444px\" \/><\/a><figcaption>Detalle de la figura que aparece en la pintura&nbsp;<em><a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/www.museunacional.cat\/es\/colleccio\/carmen-bastian\/maria-fortuny\/214438-000\" target=\"_blank\"><em>Carmen Basti\u00e1n<\/em><\/a><\/em><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Se trata de una silueta dif\u00edcil de descifrar, porque ha sido realizada de manera muy esquem\u00e1tica, con un trazo que delimita un perfil a medio hacer y que parece dibujar, o medio esbozar, una forma femenina.<\/p>\n\n\n\n<p>En cualquier caso, nos encontramos, una vez m\u00e1s, ante una referencia visual que es introducida por el autor con <strong>una pretensi\u00f3n desconocida<\/strong>, pero que acaba adoptando un registro l\u00fadico, <strong>una transgresi\u00f3n concebida como una cita enigm\u00e1tica destinada a provocar en el espectador una visi\u00f3n desconcertante<\/strong>. De todos modos, el hecho de que toda la composici\u00f3n est\u00e9 inacabada, permite aventurar que la mencionada figura tambi\u00e9n pudo responder a la misma motivaci\u00f3n y que el autor la hubiera dejado a medio hacer, a pesar de que la idea inicial hubiera sido la de concluirla.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Enlaces relacionados<\/h3>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/www.museunacional.cat\/es\/advanced-piece-search?title_1=Mari%C3%A0+Fortuny&amp;title=&amp;field_piece_inventory_number_value=&amp;keys=\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Mari\u00e0 Fortuny en las colecciones del Museu Nacional<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/blog.museunacional.cat\/es\/maria-fortuny-la-pintura-como-representacion-de-una-cosmovision\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Mari\u00e0 Fortuny: la pintura como representaci\u00f3n de una cosmovisi\u00f3n<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Francesc Qu\u00edlez A lo largo de su carrera art\u00edstica, fueron muy escasas las ocasiones en las que Fortuny cultiv\u00f3 la tem\u00e1tica del desnudo femenino; un g\u00e9nero con el que siempre mantuvo una actitud preventiva y por el que no sinti\u00f3 una especial predilecci\u00f3n, si exceptuamos dos producciones muy ic\u00f3nicas que, con el paso del tiempo,&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":14,"featured_media":21267,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[14,1],"tags":[394,269,350],"class_list":["post-21281","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-coleccion","category-general","tag-arte-moderno","tag-pintura-es","tag-siglo-xix","author-francesc-quilez"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/blog.museunacional.cat\/wp-content\/uploads\/Carmen-Bastian-Museu-Nacional-dArt-de-Catalunya.jpg","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p4tWCI-5xf","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blog.museunacional.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21281","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blog.museunacional.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blog.museunacional.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.museunacional.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/14"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.museunacional.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=21281"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/blog.museunacional.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21281\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":21359,"href":"https:\/\/blog.museunacional.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21281\/revisions\/21359"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.museunacional.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/21267"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blog.museunacional.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=21281"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.museunacional.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=21281"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.museunacional.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=21281"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}