Cómo y porqué de la restauración de una acuarela de Tapiró

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El santón darcawi de Marrakech. Cara y dorso antes del tratamiento.

El santón darcawi de Marrakech. Cara y dorso antes del tratamiento.

Más que una acuarela convencional, El santón darcawi de Marrakech, de Josep Tapiró (Reus, 1836 – Tánger, 1913) es una pintura al agua, tan ricamente elaborada, que no deja indiferente. Las circunstancias, sin embargo, la habían llevado a un estado de conservación tan deficiente que su potencial estético y calidad técnica quedaban deslucidos. Su ingreso al museo y la inminente exposición monográfica dedicada a Tapiró han sido la ocasión idónea para afrontar su restauración.

Nada más quitarle el marco, las numerosas manchas de oxidación y dos franjas azules en los laterales del fondo claro hacían sospechar que había pasado algo, más allá del envejecimiento. Por eso ha hecho falta un estudio previo que diese respuesta de cómo Tapiró había pintado la acuarela y qué le había ocurrido a lo largo de los años.

Taques de foxing vistes amb llum ultraviolada i llum transmesa.

Manchas de foxing vistas con luz ultravioleta y luz transmitida.

Detalle del color azul que se conserva en los laterales de la obra.

Detalle del color azul que se conserva en los laterales de la obra.

Los efectos de una intervención anterior de blanqueo, el exceso de luz y la acidez

Diversos análisis (medidas de pH, análisis químicos de los pigmentos y del papel y examen con luz ultravioleta) corroboraron lo que ya sospechábamos a simple vista, que el fondo de la obra habría sido tan azul como los márgenes y que había sido decolorado, quien sabe si después de un tratamiento químico para mejorar su estética. Los tratamientos de blanqueo del papel, con productos como por ejemplo la lejía o similares, eran muy comunes entre los restauradores en el siglo pasado. El problema es que pueden dejar residuos muy reactivos, capaces de seguir actuando con el tiempo. Si les añadimos un exceso de exposición a la luz de las partes tratadas y un entorno de la obra ácido o húmedo, el efecto decolorante puede prolongarse y las manchas volver a salir, más oscuras y con mayor violencia. Esa era la causa principal que explicaba porque una acuarela realizada con materiales de tan buena calidad estaba completamente manchada y mostraba un fondo blanquecino.

Detalle de las manchas de foxing.

Detalle de las manchas de foxing.

El proceso de restauración. Tratamientos previos a la limpieza húmeda

En primer lugar se han tenido que eliminar los restos de papel encolado, que en otros tiempos habían servido para sujetar la obra en algún montaje antiguo.

Retirada del papel encolado del reverso, con gel rígido y acuoso, PhytagelTM.

Retirada del papel encolado del reverso con gel rígido y acuoso, PhytagelTM.

El siguiente paso ha consistido en reducir la intensidad de las manchas superficiales del anverso, especialmente las que había en la capa de cola de almidón, que recubría la pintura. Para precisar el punto exacto sobre el que se tenía que incidir, ha sido muy útil hacer una plantilla perforada, con orificios de diversas medidas, que permite ajustarse al diámetro de las manchas.

Limpieza, mancha a mancha, con gel de metilcelulosa, gomas y bisturí.

Limpieza, mancha a mancha, con gel de metilcelulosa, gomas y bisturí.

Detalle con los primeros resultados.

Detalle con los primeros resultados.

La limpieza húmeda por vapor y absorción

En obras sobre papel, la forma más eficaz de disolver impurezas y ácidos suele ser la limpieza con agua. Ya que esta operación pone en riesgo la acuarela y el gouache, las técnicas utilizadas en el retrato, hemos usado agua en forma de vapor. El vapor penetra en el papel con partículas más pequeñas que si fuese en estado líquido. Esta es la clave para hidratar y conservar la solidez de la pintura.

Una vez que la obra se ha impregnado, la pusimos sobre la mesa aspirante y en contacto con otro papel, más mojado y absorbente. Lentamente, las impurezas se iban disolviendo y los residuos se desplazaban desde la obra hasta el papel de contacto. Repetimos el procedimiento con vapor de agua ligeramente alcalinizada, para disminuir, todavía más, la intensidad de las manchas y aportar una reserva alcalina.

Cámara de vapor inducido. Limpieza y desacidificación, por contacto y succión, una vez que la obra estaba húmeda.

Cámara de vapor inducido. Limpieza y desacidificación, por contacto y succión, una vez que la obra estaba húmeda.

Aunque esta es la operación más delicada, también es la que aporta mayores beneficios, ya que deja el papel químicamente estable y mejora la luminosidad de la acuarela.

Imágenes del final de la intervención, con luz difusa (izquierda) y rasante (derecha).

Imágenes del final de la intervención, con luz difusa (izquierda) y rasante (derecha).

Ahora que El santón darcawi de Marrakech ya luce en las salas, pienso en la forma de pintar de Tapiró y como conseguía efectos similares al óleo sobre tela, con colores al agua sobre papel. Ciertamente la complejidad técnica que requiere no nos ha facilitado la restauración pero, para los que hemos tenido la oportunidad de participar en ella, ha sido todo un descubrimiento.

Carme Ramells
Restauració de paper

Un comentario

  • 6 de Mayo de 2016 - 1:37 am | Enlace permanente

    Es un gran trabajo, gracias por compartir. Las manchas de foxing me resultan muy difícil de retirarlas, he conseguido generalmente sometiendo el documento a limpieza acuosa por sumersión.
    Soy restauradora de documentos del Ecuador.
    Gracias, saludos fraternos a todo el equipo.

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