La otra cara del dinero: la moneda subversiva

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Albert Estrada-Rius

La moneda ha sido una de las manifestaciones de poder más preciadas por la autoridad pública a lo largo de la historia. Además, al circular de mano en mano, se ha convertido en un soporte propagandístico extraordinariamente eficaz. Esto justifica el cuidado con el que el gobernante proyecta en ella imágenes y mensajes. Se trata de un rasgo tan evidente y accesible que, en repetidas ocasiones, se ha desafiado a la autoridad emisora y se ha subvertido el soporte monetario utilizándolo como plataforma de consignas contestatarias.

La contramarca

¿Y cómo? A menudo, solo ha habido que contramarcar mensajes encima. Otras veces, se ha llegado a poner en circulación piezas antagónicas a la moneda oficial. La colección del Gabinete Numismático de Cataluña conserva algunos ejemplos de este uso político de la moneda, vinculados a la historia reciente.

Ejemplos de reales de ocho españoles contramarcados por ingleses y portugueses para validarlos como moneda propia

La contramarca se ha practicado desde la antigüedad e implica grabar, con medios manuales o mecánicos, signos o imágenes sobre el campo original de la moneda. A veces lo realizaba la propia autoridad emisora, por ejemplo, para alterar el valor de la moneda sin tener que reacuñarla; otras, para apropiarse de divisas extranjeras bien valoradas, como británicos o portugueses hicieron con los reales de ocho españoles. En los últimos doscientos años varios grupos contestatarios han seguido esta estela en beneficio de sus ideas, y han dejado muchos testimonios de ello, de los que comentamos algunos siguiendo un orden cronológico.

5 pesetas de Amadeo I de 1871 con la contramarca MEMO

5 pesetas del Cantón de Cartagena de 1873

Piezas subversivas

El efímero Amadeo I fue objeto de una intensa campaña de descrédito que alcanzó a sus duros con el grabado de la palabra MEMO sobre la inscripción monetaria. Al final del Sexenio Revolucionario estalló el conflicto cantonalista que tuvo en Cartagena su manifestación más grotesca. Allí, los cantonalistas asediados desafiaron al Estado, no contramarcando el numerario anterior, sino acuñando piezas de plata con el valor de 5 pesetas y con una inscripción en contra de las fuerzas “centralistas”. Simultáneamente, el pretendiente carlista, Carlos María de Borbón, establecía su corte en Estella y ponía en circulación monedas de 5 pesetas que también desafiaban a las oficiales.

Desde la perspectiva del Gobierno, tanto las unas como las otras eran ilegítimas y subversivas, si bien, en la práctica, el metal, el módulo y el valor de todas en la calle era el mismo y quien las emitía las tenía por buenas.

Algunos ejemplares de la serie de medallas fabricadas en la Casa Vallmitjana de Barcelona por encargo de la Unió Catalanista, 1900

Durante el largo período de la Restauración borbónica, se documentan algunos episodios del uso de simulacros monetarios con finalidades políticas. Por ejemplo, la Unió Catalanista, fundada en 1891, puso en circulación en 1900 una serie de medallas en oro, plata y cobre asimilables en metal, módulo y valor a los patrones monetarios vigentes, con la pretensión de que circularan como moneda patriótica.

Cabecera de periódico y calderilla con la consigna política ¡Maura no! difundida en 1909

En la mayoría de casos, sin embargo, el numerario simplemente se subvertía contramarcando en el campo algún mensaje de manera más o menos chapucera. Uno de los casos más claros fue la instrumentalización de la moneda en la campaña contra Antonio Maura, el entonces presidente del Gobierno, por el frente de las izquierdas, que se oponía a la fuerte represión posterior a la Semana Trágica (1909). En la colección se conservan siete ejemplares de moneda de cobre española con la contramarca MAURA / NO y solamente uno con la inscripción VIVA MAURA / SI / 1909. Este último ejemplar nos proporciona un interesante contrapunto de reacción de los partidarios del presidente con las mismas armas.

Billete de 50 pesetas del Banco de España con el sello de la República estampado en 1931 sobre la imagen de Alfonso XIII

Calderilla con la contramarca contra el propio monarca, Alfonso XIII

El monarca tampoco escapaba de la ira popular y en una moneda puede leerse MORI / EL REY.  La proclamación de la II República en 1931 y el hecho de que la moneda preexistente siguiera circulando, condujo, como medida provisional, a la estampación del escudo de la República y la leyenda REPUBLICA ESPAÑOLA, en tinta violeta, sobre el busto de Alfonso XIII en los billetes de 50 pesetas. Eran los únicos billetes del Banco de España en que había la imagen del soberano, ya que que, en principio, la representación del monarca se reservaba a la moneda metálica y no a los billetes de papel.

Calderilla con contramarcas políticas impulsadas, respectivamente, por las Juventudes Socialistas y por Esquerra
Republicana de Catalunya después de la sofocación de la Revolución de Asturias 1934.

Las tensiones sociales en el nuevo régimen no tardaron en aparecer y la manifestación de las filies y las fobias políticas se manifestaron en los mensajes grabados en la calderilla, la que circulaba en la vida cotidiana y pasaba por todas las manos. Se documentan las inscripciones FUERA FALANGE / Y LA CEDA.

Después de la sofocación de la Revolución de Asturias de 1934, las  Juventudes Socialistas pidieron la amnistía para los condenados, haciendo grabar masivamente en las monedas de cobre la inscripción AMNISTIA J. * S., mientras que desde el entorno de Esquerra Republicana de Catalunya se realizaba lo mismo, pero con la consigna VISCA CATALUNYA LLIURE.

Varias inscripciones propagandísticas parietales y calderilla con consignas de la CNT / FAI del período de la Guerra Civil.

El estallido de la Guerra Civil comportó un incremento de las disensiones en los movimientos sindicales del territorio controlado por el gobierno de la República. Y siguió el fenómeno de contramarcar la calderilla de cobre con consignas políticas y electorales, como puede verse en la colección. Son ejemplo de ello, VIVA LA CNT, CNT / OBREROS / NO VOTAR / FAI. También existen otras contramarcas con las siglas del Partido Obrero de Unificación Marxista, el POUM.

Durante el tardofranquismo el fenómeno volvió a abundar y son frecuentes contramarcas como PUJOL, movimiento impulsado por la Acadèmia de la Llengua Catalana para apoyar a Jordi Pujol encarcelado en 1960, o JD 1975, correspondiente a la Junta Democrática, mientras que durante la Transición aparecieron las contramarcas VOTA NO 1978, en contra de la Constitución. O TEJERO, en apoyo al coronel protagonista del golpe de Estado fallido del 23 de febrero de 1981.

5 euros del Banco Europeo con consigna independentista estampada con sello de goma

Este tipo de uso político de la moneda ha perdurado hasta nuestros días. Destaca la campaña dedicada a sellar billetes de euro con inscripciones reivindicativas independentistas variadas.

Cartera con uno de los juegos de euros de fantasía emitidos por el Gremio de Filatelia y Numismática anualmente desde 2014

Simulacro de billete de 500 euros con denuncias políticas lanzado por Josep Garganté, concejal de la CUP en el Ayuntamiento de Barcelona, en el pleno del Consistorio del 24 de julio de 2015

Finalmente, otras variantes del uso político de la moneda son la preparación de varias formas de pruebas, invenciones o fantasías monetarias, con finalidad de proveer al mercado coleccionista con piezas con un trasfondo reivindicativo o patriótico, o, directamente, con la voluntad de vituperio político. En el primer sentido, destacan las emisiones anuales de pruebas de euros emitidos desde 2014 como fruto de un convenio entre la Generalitat de Catalunya y el Gremio de Filatelia y Numismática de Cataluña. Como ejemplo de la segunda finalidad, señalamos un caso muy reciente: los simulacros de billetes de 500 euros que el concejal de la CUP Josep Garganté lanzó al Consistorio del Ayuntamiento de Barcelona el 24 de julio de 2015 para protestar contra el proyecto de candidatura a los Juegos Olímpicos de Invierno de 2026.

Enlaces relacionados:

Insurrecciones. Museu Nacional d’Art de Catalunya, Barcelona. Exposición comisariada por Georges Didi-Huberman, del 24/02/2017 al 21/05/2017

Insurrecciones. Museu Nacional d’Art de Catalunya. Catálogo de la exposición.

Soulèvements Jeu de Paume, París. Exposición comisariada por Georges Didi-Huberman, del 8/10/2016 al 15/01/2017

Albert Estrada-Rius
Gabinet Numismàtic de Catalunya

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