Escenas de Semana Santa de la colección de Renacimiento y Barroco

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Durante los días de Semana Santa os invitamos a recorrer las escenas de la Pasión y Muerte de Jesús a partir de las obras de la colección de Renacimiento y Barroco del museo, algunas de ellas las podéis venir a visitar en la nueva presentación.

De la entrada de Jesús en Jerusalén hasta la flagelación de Cristo

Según los evangelios, Jesús, seguido por los apóstoles, viaja desde Betania a Jerusalén a lomos de un asno, y los habitantes de la ciudad salen a recibirlo cantando.

Cuando Jesús entra en el templo de Jerusalén, se irrita contra los comerciantes y cambistas que profanaban y atestaban el santuario. Es la escena conocida como La expulsión de los mercaderes del templo que ilustra Tiepolo en la obra siguiente:

Giandomenico Tiepolo, Expulsión de los mercaderes del templo, 1750-1753

Giandomenico Tiepolo, Expulsión de los mercaderes del templo, 1750-1753

La acción se desarrolla con gran teatralidad, a través de los gestos y las actitudes de los personajes y de numerosos detalles. El color tiene un papel importante porque el tono y el uso del contraste crea efectos ilusionistas.

La Santa Cena. Es la última comida que Cristo tomó con los 12 apóstoles antes de la traición de Judas. Esta talla en alabastro procede de la cartuja de Escaladei (La Morera de Montsant, Priorat).

Isidre Espinalt. Santa Cena, 1695

Isidre Espinalt. Santa Cena, 1695

Lavatorio de los pies. En Oriente era costumbre lavar los pies de los invitados antes de servir la comida. Jesucristo quiso dar a sus discípulos una lección de humildad, y se encargó voluntariamente de esta tarea, que estaba reservada a los esclavos.

Pere Pau Montaña Llanas, Lavatorio, 1780. Obra no expuesta

Pere Pau Montaña Llanas, Lavatorio, 1780. Obra no expuesta

La oración de Jesús en el huerto de Getsemaní. La captura (prendimiento) tiene como preludio la oración de Jesucristo en el monte de los olivos, concretamente en Getsemaní.

Ramon Amadeu. Jesús orant a l’hort de Getsemaní, cap a 1809-1821

Ramon Amadeu. Jesús orando en el huerto de Getsemaní, hacia 1809-1821

Ramon Amadeu fue un escultor de finales del siglo XVIII muy conocido por sus figuras de pesebre. Jesús orando en el huerto de Getsemaní se aparece a su producción de pesebres.

La traición de Judas y la captura de Jesús. Judas besa a Jesús, un gesto que sirve de identificación de Cristo por parte del grupo armado encargado de su captura, una acción convenida para evitar cualquier tipo de error.

Después de traicionar a Jesús, viene el episodio de remordimiento y desesperación de Judas, que acaba por suicidarse colgándose de una higuera.

Anónimo. Judas colgado de una higuera, 1579?. Obra no expuesta

Anónimo. Judas colgado de una higuera, 1579?. Obra no expuesta

Esta obra esconde una historia peculiar. Se trata del apóstol Judas Iscariote, que se colgó de una higuera. Al colgarse se le abrió el vientre, y le salieron las vísceras y su alma inmunda, de color negro (no se escapa por la boca, porque había besado a Cristo). La obra ingresó en el Museo en 1932 como parte integrante del frontal de Santa María de Taüll, concretamente, estaba ubicada en el compartimento inferior derecho. Pero hay fotografías de cuando esta obra fue descubierta, a inicios del siglo XX, en las que Judas no aparece. La figura de Judas sería un complemento colocado en la restauración realizada por Arturo Cividini en 1924, antes de vender el frontal al señor Plandiura. El Judas se mantuvo poco tiempo en el frontal porque fue alienado en una restauración en 1943.

El interrogatorio. En realidad, hay dos interrogatorios de Jesucristo, el judío y el romano, o dicho de otra forma, el religioso y el político. Jesús comparece frente a dos jurisdicciones: la del sumo sacerdote (Juicio de Caifás) y la del procurador romano (Juicio de Poncio Pilatos).

Después sigue la escena de la flagelación de Cristo atado a una columna, que no tenía como objetivo el tormento de Cristo, sino que Pilatos pensaba que así aplacaría los ánimos de la gente y le salvaría. Esta escena ha sido muy reproducida en el arte.

La corona de espinas es un instrumento de tortura y un símbolo de escarnio, Cristo no es tratado como un falso Dios, sino como un rey de Carnaval. Por último, Pilatos presenta a Jesús ante la multitud que se había reunido delante del Pretorio, diciendo (Jn. 19,4): “Aquí tenéis al hombre” (Ecce Homo).

Taller de Luis de Morales, Eccehomo, 1570-1580

Taller de Luis de Morales, Eccehomo, 1570-1580

Anónimo, Cristo Barón de Dolores, segundo cuarto del s.XVI

Anónimo, Cristo Barón de Dolores, segundo cuarto del s.XVI

Manuel Pereira, Eccehomo, 1635-1650

Manuel Pereira, Eccehomo, 1635-1650

En el Eccehomo de Morales, Jesucristo aparece representado en la soledad del momento en que es condenado a muerte ante la multitud en el Pretorio. Los Eccehomo de Morales tuvieron una gran aceptación y prueba de ello son las múltiples versiones que se conocen, ya sean del propio artista, de su taller o copias.

La Crucifixión

¿Por qué Cristo fue condenado a la Crucifixión? Como blasfemo tenía que cumplir el suplicio judío de la lapidación, como san Esteban. Un ciudadano romano, como san Pablo, tenía que ser decapitado con una espada. Pero al no ser ni una cosa ni la otra, se le infligió un suplicio que correspondía a los esclavos fugitivos o en rebelión con su señor: la crucifixión.

Hans van Wechelen, Camino del Calvario, hacia 1550

Hans van Wechelen, Camino del Calvario, hacia 1550

El Greco, Cristo con la cruz, 1590-1595

El Greco, Cristo con la cruz, 1590-1595

Círculo de Albrecht Bouts, Santa Faz, hacia 1500

Círculo de Albrecht Bouts, Santa Faz, hacia 1500

En el Camino del Calvario de Hans van Wechelen se hace difícil encontrar la figura de Jesucristo entre la multitud. Es una pintura flamenca del siglo XVI, una obra que da mucha importancia al paisaje y a los detalles.

Cristo con la cruz del Greco permite admirar la pincelada característica del pintor, con la que modela los volúmenes con el color y deforma los cuerpos para reflejar la inquietud espiritual de los personajes. La cruz que lleva Cristo simboliza su triunfo sobre la muerte y no un instrumento de martirio. El rostro no refleja dolor, sino serenidad y una mirada confiada en la vida eterna.

Giambatistta Tiepolo, Cristo camino del Gólgota, posterior a 1738

Giambatistta Tiepolo, Cristo camino del Gólgota, posterior a 1738

La imagen de Cristo muerto en la cruz es el emblema y la garantía de la salvación, el tema central del cristianismo. Imágenes de la Crucifixión:

Francisco de Zurbarán, Cristo crucificado, hacia 1655

Francisco de Zurbarán, Cristo crucificado, hacia 1655

Anónimo, Calvario, hacia 1520

Anónimo, Calvario, hacia 1520

Esta es una de las múltiples crucifixiones de Zurbarán donde destaca la presencia del cristo clavado con cuatro clavos, un tema iconográfico que los vigilantes de la Inquisición sevillana fijaron de este modo (con Francisco Pacheco al frente). La figura es muy naturalista y se consigue mediante el uso teatralizado de la luz.

El Lamento de Cristo

Bajo este título general se agrupan cuatro escenas: el Descenso de la cruz, la Deposición, el Lamento y el Entierro.

Marcellus Coffermans, Descendimiento de la cruz, tercer cuarto del siglo XVI

Marcellus Coffermans, Descendimiento de la cruz, tercer cuarto del siglo XVI

El Descendimiento de Coffermans sigue todavía la tradición flamenca de pintura de los grandes maestros del siglo XV.

Paolo da San Leocadio. Lamentación sobre Cristo muerto, hacia 1507

Paolo da San Leocadio. Lamentación sobre Cristo muerto, hacia 1507

Paolo da San Leocadio es un pintor italiano que llegó a Valencia con el cortejo de Rodrigo de Borja, el futuro Papa Alejandro VI. A partir de aquí se estableció y fue un punto de referencia para las nuevas generaciones, como Juan de Juanes y Vicenç Massip, entre otros.

Entierro. José de Arimatea, que había conseguido de Pilatos el permiso para retirar el cuerpo de Jesucristo, lo envolvió en una mortaja y lo depositó en un sepulcro que había hecho cavar en una roca, en el mismo monte del Gólgota. Después cerró la entrada con una piedra.

La Resurrección

Es uno de los dogmas más importantes de la religión cristiana. La fe en un dios que muere y resucita no es exclusiva y específicamente cristiana, se trata de una creencia universal que encontramos en la mayoría de las religiones antiguas (egipcios, en el culto de Osiris; los sirios, en el culto de Adonis); parece inspirada en la alternancia de las estaciones, el renacimiento de la vegetación después de la muerte del invierno, además, la Pascua cristiana coincide con el despertar de la primavera.

Bartolomé Bermejo, Resurrección, hacia 1475

Bartolomé Bermejo, Resurrección, hacia 1475

Francisco Camilo, Ascensión, hacia 1651

Francisco Camilo, Ascensión, hacia 1651

La Resurrección es uno de los cuatro compartimentos conservados de un retablo dedicado a Cristo, obra de Bartolomé Bermejo, pintor cordobés que desarrolló su labor conocida en la Corona de Aragón. La obra de Bermejo, caracterizada por un realismo falto de idealizaciones, incorpora algunas novedades de la pintura nórdica, como el uso del óleo como aglutinante, que sustituye al temple de huevo. En este compartimento, Cristo sale del sepulcro ante la mirada de adoración de un ángel, mientras que los soldados que vigilan la tumba permanecen impactados por el milagro. En segundo término, se ve a las tres Marías, que han salido de Jerusalén y caminan hacia el sepulcro con tarros de perfume para ungir el cuerpo de Cristo.

La Ascensión, pieza firmada y fechada de Francisco Camilo, muestra el eclecticismo de la pintura madrileña a mediados del siglo XVII, en la que encontramos una mezcla entre el efectismo del barroco triunfal y ciertas influencias de la pintura veneciana, que seguramente el pintor había observado en la colección real.

Esta cruz procesional atribuida a Martín Bernat, que forma parte de la colección de arte gótico, pero cronológicamente es de los alrededores de 1500, recoge muchos de los elementos de la Pasión de Cristo.

Por un lado, aparecen el busto coronado de espinas de Cristo y las mano y los pies ensangrentados por los clavos de la Crucifixión, símbolos del Mesías. Por el otro, los instrumentos de la Pasión: el gallo de la negación de Pedro, la columna de la flagelación y los flagelos, la lanza de Longinos, la caña con la esponja y el cubo de vinagre, la linterna de la captura de Cristo, los dados con los que los soldados se jugaron la vestimenta de Cristo, la trompeta de la cohorte, las tenazas y el martillo. Del cuchillo con el que Pedro cortó la oreja a Malco, destaca el trébol que aparece en la hoja, marca del control gremial de los herreros y a su vez elemento asociado a la Trinidad.

¡Feliz Pascua!

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Redacció museu

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